Argentina pasó por todos los estados de ánimo y eliminó con sufrimiento a Cabo Verde

La Albiceleste padeció el partido y se impuso 3-2 en el tiempo suplementario. Leo Messi en la primera parte y Lisandro Martínez y Cristian Romero en la prórroga le dieron la clasificación a octavos.

Argentina pasó por todos los estados de ánimo y eliminó con sufrimiento a Cabo Verde

Cuando todo parecía destinarse a los penales, Messi encontró la cabeza de Cristian Romero para el gol más emotivo del partido.

El guion es hollywoodense y la película de suspenso. De las que atrapan hasta el último fotograma. La ambientación: el infierno de Miami. Ese escenario pasó de ficción a la realidad y desembocó un triunfo agónico de la Selección Argentina que tuvo que esperar hasta el suplementario para eliminar 3 a 2 a un exigente Cabo Verde. El martes disputará los octavos de final ante Egipto, en Atlanta. Veremos si hay secuela.

El calor agobiante de Miami fue apenas un anticipo del infierno futbolístico que le tocó atravesar a la selección argentina. Lo que en los papeles asomaba como un cruce de dieciseisavos de final donde la balanza se inclinaba por el peso propio, terminó siendo una prueba de supervivencia extrema ante un Cabo Verde combativo, que estiró la definición hasta un alargue no apto para cardíacos.

Durante 120 minutos sin respiro, los africanos lograron igualar el marcador en dos oportunidades y amenazaron con dar el gran golpe del certamen. Sin embargo, la jerarquía individual y el temple en los momentos críticos le permitieron a la Albiceleste destrabar un choque durísimo que se resolvió recién en la agonía del tiempo suplementario.

El cerrojo se destrabó por el capitán

El trámite comenzó con el guion esperado. El equipo asumió el protagonismo de la posesión, pero chocó contra una línea de fondo bien plantada en su propio campo. Los espacios no aparecían y la paciencia se volvía el único recurso viable para lastimar. Para colmo, Vozinha empezó a construir su figura rápidamente al negarle el primer grito de gol a Lionel Messi con una enorme atajada tras un tiro libre envenenado.

Sin embargo, cuando la estructura colectiva no alcanza para romper el molde, asoma la jerarquía. A los 28 minutos, Lisandro Martínez rompió líneas con un pase largo milimétrico y del resto se encargó el 10: control magistral y definición de autor ante la salida del arquero para firmar el 1-0. Un tanto histórico que agiganta su propia leyenda, marcando su séptimo grito en este torneo y extendiendo su racha a ocho partidos mundialistas consecutivos inflando la red.

Tensión máxima durante el complemento

Lejos de bajar los brazos, el conjunto africano aprovechó un ingreso anestesiado del conjunto argentino. El cimbronazo llegó a los 14 minutos de la segunda parte, cuando una triangulación perfecta derivó en una asistencia entre las piernas de Facundo Medina para que Deyroy Duarte marcara el empate de primera. El golpe desconcertó a la defensa, que apenas un rato después fue salvada de una nueva caída por una estirada providencial de Emiliano Martínez frente a otro remate rasante del propio Duarte.


A raíz del cachetazo, Lionel Scaloni movió el banco. Mandó a la cancha a Julián Álvarez, Nicolás González y Leandro Paredes para recuperar el empuje, además de reemplazar al lesionado Medina por Nicolás Tagliafico. La Argentina recuperó el control y arrinconó a su rival a puro corazón, pero la figura de Vozinha se volvió gigante. El veterano arquero le ganó dos duelos directos a Messi y, en la última bola de la noche, Enzo Fernández no logró empujar al gol un rebote dramático.

Prórroga no apta para cardíacos

El tiempo extra arrancó con una ráfaga de emociones vertiginosas. Apenas a los dos minutos, Lisandro Martínez coronó su actuación consagratoria al capturar un rebote en el área y fusilar al primer palo para el 2-1, anotando su primer tanto en Copas del Mundo.

Pero la alegría duró un suspiro. Sidny Lopes Cabral sacó un zapatazo furioso desde afuera del área que se metió en el ángulo, marcando un nuevo empate y regalando una postal insólita: el defensor abandonó el campo en pleno festejo para ir a buscar a una persona a la tribuna.


 

En la segunda mitad del alargue, con los penales en el horizonte, el clima se enrareció. Cabo Verde fue por la heroica y llenó el área de centros, obligando a los vigentes campeones del mundo a defender demasiado cerca de “Dibu”. Pero el ADN ganador siempre guarda una carta bajo la manga. Tras un tiro de esquina excepcional  del capitán, el cordobés Cristian Romero saltó más alto que nadie y conectó un frentazo letal para sellar el 3-2.


Fue victoria, desahogo y puños apretados para un plantel que sufrió lo impensado, pero que ya sacó pasaje para cruzarse con Egipto en la próxima instancia. Habrá muchísimo para mejorar desde lo futbolístico, pero con la certeza de que el corazón –sobre todo- siempre está.

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