¿Cómo será la final de la Libertadores y cuáles son los equipos argentinos que siguen en carrera?

La Libertadores siempre reserva sorpresas, y en eliminación directa el favoritismo pesa menos que la actitud.

¿Cómo será la final de la Libertadores y cuáles son los equipos argentinos que siguen en carrera?

Dos escudos de equipos argentinos aparecen todavía en el fixture de la Copa Libertadores 2026. Platense y Estudiantes de La Plata sobrevivieron a los octavos de final y ahora se meten en la recta decisiva de un torneo que definirá a su campeón el 28 de noviembre en el Estadio Centenario de Montevideo.

El escenario que ya pesa antes de pisarlo y no son pocos los que se sentarán frente al televisor en las fechas de septiembre. Si estás entre ellos y te interesa ver las cuotas en los mercados predictivos, en este sitio podés conocer más.

La Libertadores siempre reserva sorpresas, y en eliminación directa el favoritismo pesa menos que la actitud. A continuación repasamos cómo llegan los representantes argentinos, qué cruces los esperan y cómo se prepara Montevideo para albergar la gran final.

Platense y Estudiantes: dos historias distintas, un mismo objetivo

De los ocho equipos que quedan en pie, Argentina aporta dos. Brasil, tres. Ecuador, dos. Y Uruguay pone el estadio. Los caminos fueron diferentes, pero el destino es el mismo: cuartos de final de la Libertadores.

Platense, el equipo de Martín Palermo, eliminó a Coquimbo Unido en una tanda de penales interminable. El partido de ida en Vicente López terminó uno a uno, y la vuelta en Chile repitió la paridad.

No hubo goles en los noventa minutos del Sánchez Rumoroso, pero sí un duelo de nervios que se resolvió recién en el séptimo penal. Marcador final: 7-6 para el Calamar. El arquero Juan Pablo Cozzani le atajó el último disparo a Salvador Cordero y Platense festejó.

Estudiantes, por su parte, resolvió su serie contra la Universidad Católica de Chile con menos dramatismo. El Pincha hizo valer su experiencia copera y dejó en el camino al equipo de la franja.

Los cruces de cuartos: lo que viene no será fácil

La fase de cuartos de final promete choques duros para ambos. Platense se enfrentará a Fluminense, el gigante de Río que levantó la Copa hace apenas tres años y quiere repetir. No es un rival cualquiera: el Flu tiene plantel, billetera y ese hambre de quien ya sabe lo que se siente en la cima.

Estudiantes chocará con Corinthians, otro peso pesado brasileño. El Timão es un rival que no necesita presentación en torneos sudamericanos: dos Libertadores en su vitrina y una hinchada que convierte cualquier cancha en un infierno. El Pincha, de todos modos, no suele achicarse en estas instancias. Si hay un equipo argentino con ADN copero, es este.

Del otro lado del cuadro, Palmeiras se medirá con LDU Quito e Independiente del Valle enfrentará a Flamengo. La presencia brasileña es abrumadora (tres de los ocho sobrevivientes vienen del país que más veces levantó la Copa), pero tanto Ecuador como Argentina tienen representantes con hambre y sin nada que perder.

Montevideo ya trabaja para la gran final

Mientras los equipos se preparan para los cuartos, la ciudad que albergará la definición del torneo ya entró en modo operativo. Entre el 25 y el 27 de agosto, la CONMEBOL realizó una visita técnica a Montevideo para inspeccionar los puntos clave de la logística.

El Estadio Centenario, sede de la final, recibió recorridos junto a proveedores y equipos de organización. No es un escenario cualquiera: allí se jugó la primera final de un Mundial, en 1930. Su capacidad ronda los 60.000 espectadores, y cuando se llena, pesa.

La agenda de la CONMEBOL incluyó visitas al Fan Zone, hoteles que formarán parte de la operación, y centros de entrenamiento como los de Montevideo City Torque y el Centro Deportivo de Albión, que servirán de base para los equipos finalistas. También hubo reuniones de coordinación con representantes de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), autoridades locales, patrocinadores y equipos de seguridad.

El mensaje es claro: la final del 28 de noviembre no se improvisa. Montevideo lleva meses armando la estructura para que el partido más importante del fútbol sudamericano de clubes esté a la altura.

¿Puede un argentino levantar la Copa en el Centenario?

La pregunta flota en el aire cada vez que un equipo del país llega a instancias avanzadas. Platense vive su mejor momento continental y tiene a Palermo en el banco, un técnico que conoce la presión de las noches grandes. Estudiantes carga con el peso de su historia: cuatro Libertadores en la vitrina y una mística que, en eliminación directa, siempre cuenta.

El camino es largo y los rivales brasileños son favoritos en las casas de apuestas. Pero la Libertadores tiene eso: no siempre gana el que más gasta. A veces gana el que más quiere. Y si algo sobra en Platense y Estudiantes, entre la ilusión de uno y la tradición del otro, son ganas.

El Centenario de Montevideo espera. El 28 de noviembre, alguien va a levantar la copa más pesada del continente. Que el campeón tenga acento rioplatense, todavía está por definirse.

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