Eduardo Coudet renunció a la conducción técnica de River Plate en una conferencia de prensa brindada este jueves por la tarde en el estadio Monumental. La salida del cargo se precipitó a raíz de la inesperada caída por penales ante Independiente Santa Fe en los octavos de final de la Copa Sudamericana, sumada a una cosecha pésima en el segundo semestre, marcada por la eliminación en la Copa Argentina y los escasos cuatro puntos en el Torneo Clausura, donde el equipo marcha 14º en la Zona B. Durante el breve anuncio institucional, la dirigencia confirmó además que el plantel profesional pasará a manos de Leonardo Ponzio, acompañado por Marcelo Escudero, para afrontar los próximos compromisos del plano doméstico.
El punto final a un proceso insostenible
Flanqueado por el presidente Stefano Di Carlo y el secretario técnico Enzo Francescoli, el “Chacho” ratificó su renuncia en una exposición donde optó por no aceptar preguntas de los medios. Durante su monólogo, vestido íntegramente de negro y visiblemente golpeado por la situación, el técnico saliente esgrimió sus argumentos haciendo foco en la falta de eficacia, asegurando que frente al elenco colombiano merecieron “golear tranquilamente” para sellar la clasificación.
“Siempre dije que esto era un proceso, aunque a veces el proceso es insostenible si no hay resultados. Yo mismo me puse los plazos y tengo en claro que en este club hay que ganar y jugar bien”, sentenció Coudet a modo de balance autocrítico, antes de despedirse augurando que el actual grupo de futbolistas le dará “muchos títulos” al club en el corto plazo.
Números en rojo y una crisis profunda
Si bien la eliminación internacional funcionó como el detonante de su salida en la madrugada del jueves, el terreno ya venía resbaladizo desde hace varios meses. El ciclo, que duró 176 días, acumuló una serie de frustraciones que dinamitaron la paciencia de los hinchas: la caída en la final frente a Belgrano, la derrota en el Superclásico y la prematura eliminación de la Copa Argentina a manos de Aldosivi —equipo que justamente hoy echó a su DT Israel Damonte tras ganar un solo partido de 14, precisamente ante el Millonario—, configuraron un escenario por demás hostil.
Las frías estadísticas marcan que el paso del ex volante por el banco millonario se cerró con 27 partidos disputados, arrojando un saldo de 14 victorias, 4 empates y 9 derrotas. Sin embargo, el tramo final fue determinante para sellar su suerte: apenas consiguió un triunfo en sus últimas ocho presentaciones e hilvanó un récord histórico negativo de seis caídas consecutivas en torneos locales, dejando al equipo anteúltimo en su zona del Torneo Clausura.
El bombero de la casa y la danza de nombres
Frente a este vacío de poder, la directiva actuó con celeridad y le encomendó las riendas del primer equipo a Leonardo Ponzio, quien se encontraba trabajando en la estructura deportiva del club. El ex capitán asumirá el interinato acompañado por el técnico de la Reserva, Marcelo Escudero, y tendrá su debut de fuego este mismo domingo, cuando el Millonario visite a Banfield en el Sur bonaerense.
Mientras tanto, en los pasillos del Monumental ya comenzó el habitual desfile de candidatos. El sueño principal de la dirigencia es Hernán Crespo, aunque su salida del Atlas mexicano demanda el pago de una elevada cláusula recién ejecutable a principios de 2027. Atrás asoman alternativas como Santiago Solari, Gabriel Milito y Diego Cocca, mientras que el anhelo generalizado de los hinchas por el regreso de Ramón Díaz no encuentra mayor eco en las intenciones de la actual conducción dirigencial.
