El 11 de junio comienza el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Si bien en Córdoba la fiebre mundialista se hace esperar, en otras partes del mundo el certamen ya está latente y la venta de entradas ya generó una verdadera locura. El mercado de reventa para la final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey alcanzó niveles nunca vistos, impulsado por una nueva política comercial que no pone topes a los valores.
Según reveló Sky News, en el sitio oficial de FIFA aparecieron cuatro ubicaciones a la asombrosa cifra de 2,3 millones de dólares cada una. Estos asientos se encuentran en la cabecera del recinto (bloque 124), justo detrás del arco. Para tomar dimensión de la disparidad, en el mismo portal se ofrecen lugares de similares características por unos 16.000 dólares, mientras que las localidades más “accesibles” no bajan de los 10.900.
El negocio de la organización y el contraste de normativas
A diferencia de otras ediciones, la máxima entidad permite que los dueños de las entradas en territorio estadounidense y canadiense fijen libremente el costo de reventa. A este escenario se le suma un detalle clave: se cobra un 15 por ciento de comisión al comprador y otro 15 por ciento al vendedor. Si alguien pagara esos casi 2,3 millones, la institución embolsaría alrededor de 600.000 dólares solamente en conceptos de intermediación por un solo asiento.
El panorama cambia rotundamente al cruzar la frontera hacia el sur. En suelo mexicano, las reglas son estrictas: los precios no pueden superar el valor nominal y únicamente los ciudadanos de ese país están habilitados para adquirir tickets en esta instancia. Esta diferencia de legislaciones dejó expuesta una segmentación brutal, que condiciona la asistencia casi exclusivamente al poder adquisitivo de quienes buscan estar en la definición.
El enojo en las redes y la defensa de la cúpula
El malestar de los hinchas no tardó en explotar. Un reporte de The Athletic detalló que miles de usuarios denunciaron fallas técnicas, demoras eternas y aumentos repentinos durante el proceso de compra. Incluso, el medio británico informó que el pasado 9 de abril se creó una nueva categoría premium para exprimir aún más las ganancias de las ubicaciones de privilegio.
Pese a la lluvia de críticas, el presidente de FIFA, Gianni Infantino, justificó los altos valores al considerar al certamen como “un mercado muy especial”. El dirigente suizo remarcó: “La gente no sabe que la FIFA es una organización sin fines de lucro, lo que significa que todos los ingresos que generamos los invertimos en 211 países de todo el mundo”. En la misma sintonía, un vocero le explicó a The Athletic que este sistema dinámico busca “optimizar las ventas y la asistencia”, adaptándose a las prácticas habituales de Norteamérica.
