El mítico Estadio Azteca volvió a ser el escenario de un duelo histórico. Cuatro décadas después de padecer los goles de Diego Armando Maradona, Inglaterra espantó sus propios fantasmas, venció 3 a 2 al local México y superó una prueba de fuego para sostener sus credenciales de candidato al título. En la próxima instancia, los Tres Leones chocarán frente a la Noruega de Erling Haaland en la ciudad de Miami.
El inicio del partido mostró una clara superioridad del plantel conducido por Javier “Vasco” Aguirre. Impulsados por el apoyo de su público, dominaron la posesión de la pelota, pero les faltó profundidad en los últimos metros para lastimar. La jerarquía europea castigó esa falencia con una ráfaga fulminante. En apenas dos minutos, Jude Bellingham inclinó la balanza con un doblete: a los 36 abrió el marcador de cabeza tras un centro magistral de Bukayo Saka, y a los 38 culminó una rápida transición ofensiva empujando el balón hacia la red. Antes del descanso, Julián Quiñones conectó una notable volea para anotar el descuento y darle vida al “Tri”.
En la segunda parte pasó de todo
El complemento sostuvo el ritmo frenético y ofreció un desarrollo totalmente impredecible. La esperanza mexicana se encendió a los nueve minutos, cuando el defensor Jarrell Quansah vio la tarjeta roja por una dura entrada, sancionada tras la revisión del VAR. Sin embargo, el dueño de casa pagó cara su inocencia defensiva poco tiempo después mediante un contragolpe.
Tras un largo envío de Jordan Pickford, Harry Kane la bajó de cabeza y cuando Anthony Gordon se iba mano a mano, Israel Rangel salió a destiempo y lo derribó. Kane cambió penal por gol y estampó el 3 a 1. El propio atacante londinense fue el villano en su propia área minutos más tarde, cuando le cobraron una falta inexistente sobre Roberto Alvarado. Raúl Jiménez no perdonó desde los doce pasos, achicó la distancia y encendió el dramatismo para el tramo definitivo.
Los Leones defendieron con uñas y dientes
A partir de allí, el duelo se convirtió en un asedio constante. Thomas Tuchel desarmó el mediocampo, apostó por el ingreso de Dan Burn y Djed Spence para armar una línea de cinco defensores para cuidar la ventaja. Los europeos aguantaron la lluvia de centros apostando al sacrificio colectivo y a las oportunas intervenciones de su arquero, Jordan Pickford, quien desvió pelotas clave para mantener la diferencia.
Tras 11 minutos de tiempo adicionado, se consumó la eliminación local. El seleccionado de México volvió a tropezar con su propia historia y sumó su octava despedida en esta fase mundialista. Por su parte, el elenco inglés demostró temple para sufrir y garantizó su lugar en la siguiente ronda de la competencia.
