Hay mañanas en las que el olor a tinta y papel parece tener un peso distinto. La del 27 de junio de 2011 fue, sin dudas, una de ellas. Hoy, mientras la ciudad todavía vibra con el agónico pase a la final de Belgrano tras superar a Argentinos Juniors en una definición electrizante en La Paternal, el destino parece habernos puesto frente a un espejo. El próximo desafío en el Mario Alberto Kempes será, otra vez, River Plate. Y ese cruce, cargado de simbolismo, activa automáticamente un resorte en la memoria colectiva de los cordobeses.
La tapa de aquella edición de lunes era un grito contenido que se soltó con una fuerza incontenible. Bajo el título principal “EN LA HISTORIA GRANDE”, este diario resumía en cuatro palabras lo que pocos se atrevían a vaticinar: Belgrano regresaba a la Primera División mandando a la «B» Nacional a River Plate, el club más ganador de la historia argentina hasta ese momento. Esa frase, que hoy corona nuestro archivo, no solo refería al ascenso; hablaba de la magnitud del rival y del escenario.
En las páginas interiores, la cobertura no solo se centraba en el resultado deportivo —el 1-1 final tras el 2-0 obtenido en el Gigante de Alberdi—, sino en la mística de un equipo que se sobrepuso a las especulaciones de «mano negra» y a los comentarios peyorativos de la prensa capitalina.
Al repasar las páginas de deportes, la nostalgia brota en cada párrafo. La crónica detallaba cómo Guillermo Farré se ganaba el «bronce y el título de ídolo pirata» con aquel gol a los 16 minutos del complemento, un impacto que silenció a una multitud en Núñez. Pero si hubo un héroe que el papel inmortalizó en esa edición, fue Juan Carlos Olave. Las páginas recogían sus palabras tras detenerle el penal a Mariano Pavone: “Fue la atajada de mi vida. Por las circunstancias, porque va a quedar en la historia, porque lo hice en el Monumental ante River y una multitud”.
El diario también reflejaba la atmósfera de una Córdoba que explotaba. El Patio Olmos, la zona de la Cervecería y la calle Arturo Orgaz eran un solo estallido celeste. Sin embargo, la cobertura mantenía la sobriedad necesaria para narrar el «rostro siniestro del fútbol»: los graves incidentes en el Monumental, los 72 heridos y la suspensión del partido por falta de garantías a los 44 minutos del segundo tiempo. El papel registró aquel día el dolor de un gigante que, tras 110 años de gloria, conocía por primera vez el descenso.
Hoy, Belgrano atraviesa un presente luminoso. Viene de una remontada heroica con goles de «Uvita» Fernández y Lucas Passerini, mostrando el mismo carácter que aquel plantel del «Ruso» Zielinski que «se rompió el alma» en 2011. El fútbol, en su circularidad mágica, decidió que el rival para definir su primera final en la máxima categoría sea nuevamente el equipo de Núñez.
Al volver a leer estas páginas amarillentas, entendemos por qué el periodismo de archivo es una pieza viva. Entre las páginas de aquella cobertura histórica también aparece la firma de Nicolás Fassi, uno de los periodistas más queridos que pasó por la redacción de Hoy Día Córdoba. Dueño de una escritura cálida y comprometida, fue parte de esa generación que aprendió el oficio entre cierres de madrugada, llamadas de teléfono y pasión por contar historias. Volver hoy a la edición del 27 de junio de 2011 también es volver a encontrarse con su mirada y con una época inolvidable del periodismo cordobés.
