Todos los jueves, en el predio de Agentes de Propaganda Médica (APM) se renueva la ilusión. Esa frase que parece hecha, es una realidad que hace algunas semanas impulsan Dahyana Cartello y Hernán Panero, fundadores de la escuela de fútbol en andadores Walking Gol. Un espacio que se corre de la lógica de la competencia y reinventa el juego para expandirse a un horizonte inclusivo.
La iniciativa surgió al observar el trabajo impulsado por la Fundación Argentina de Inclusión y Deporte. Al conocer esa experiencia, ambos sintieron de inmediato que un proyecto de esa naturaleza “tenía que estar en Córdoba” y decidieron empezar a trabajarlo para construirlo desde su propia realidad. Para lograrlo, fusionaron dos mundos que durante las dos horas de práctica conviven con total naturalidad: el conocimiento clínico y la dinámica deportiva. Cartello, licenciada en Psicomotricidad, aporta la mirada precisa sobre cada chico, cómo se mueve y cuánto tiempo precisa para animarse; mientras que Panero, exfutbolista profesional, inyecta el clima de equipo, el pase y esa esencia que convierte a la jornada en “un entrenamiento y no una terapia”.
Para el ex arquero con pasado en General Paz Juniors y Talleres, el desafío implicó salir del molde convencional y reinventarse en otra forma de juego, aunque la respuesta la encontró rápidamente al ver rodar la pelota. “Cuando ves a los chicos en la cancha, entendés que el fútbol sigue siendo el mismo en lo esencial, pero más abierto, más humano”, reflexiona en un intercambio con Hoy Día Córdoba. En la práctica, los fundadores ajustan las actividades, achican los espacios o reformulan consignas sobre la marcha, pero logran que los jugadores no perciban esos dos mundos técnicos. Para los chicos, toda esa lectura queda por detrás y “lo que queda adelante es la pelota”.
Más allá de la pelota
El impacto de la escuela trasciende la destreza motriz. Según relatan sus impulsores, es en lo emocional y social donde se perciben los “cambios más fuertes”. “Al principio casi todos querían ir al arco, y con el tiempo entendimos que el arco para ellos era como un lugar de resguardo, menos expuesto a la mirada del otro”, cuenta Hernán. Sin embargo, con el correr de las semanas, esa dinámica mutó por completo. Hoy, la confianza ganada les permite soltarse, recorrer la cancha entera y empezar a gritar para pedir un pase; una actitud que no surgió desde la exigencia técnica, sino desde la seguridad que brinda el espacio.
A la par de esta soltura, afloró un profundo sentido de pertenencia. Los chicos esperan con ansias cada entrenamiento, preguntan cuándo es el próximo partido, se buscan y se reconocen al llegar al predio y se saludan. De esta manera, se construyeron vínculos que van mucho más allá de las líneas demarcatorias del campo de juego e involucran de lleno a las familias, convertidas hoy en una parte activa de la comunidad. Para Cartello y Panero, la síntesis de esta transformación se resume en una premisa innegociable: “Cuando el entorno deja de limitar, lo que aparece es la posibilidad”.
El desafío de expandir la cancha
El proyecto comenzó a ganar visibilidad en las últimas semanas, lo que generó un efecto multiplicador. La difusión permitió que muchas personas conocieran la propuesta de Walking Gol y se acercaran a colaborar, un gesto que tanto Dahyana como Hernán valoran enormemente, no solo por la ayuda material, sino por lo que significa “que alguien lea algo, se movilice y decida ser parte”. A partir de allí, se sumaron nuevas familias, terapeutas para interiorizarse sobre el espacio y voluntarios. Sobre estos últimos, destacan el caso de Daniela, quien hoy resulta clave en la organización, demostrando que para sumarse “no hace falta ser especialista, hace falta ganas, compromiso y una mirada respetuosa del chico”.
Con la llegada de nuevos interesados, el flujo de inscriptos creció, aunque la asistencia varía semana a semana. Muchos de los alumnos tienen superposición de horarios con la escuela o sus tratamientos médicos. En Walking Gol la regla es clara: “Nadie pierde el lugar por faltar”. Sin embargo, esta realidad evidencia la principal urgencia de la escuela. Si bien los entrenamientos de los jueves les permitieron arrancar y sostener la base del proyecto, ese día deja afuera a varios niños que no pueden asistir. Por eso, el gran objetivo que tienen por delante es conseguir un espacio para entrenar los sábados.
“Nos permitiría duplicar la posibilidad de participación sin sacarle el lugar a nadie. Es literalmente la diferencia entre que un chico pueda jugar o no”, se sincera Panero. En caso de conseguir trasladarse, la condición innegociable es la accesibilidad: “Que se pueda entrar sin escalones, con rampa, con baños accesibles, y que desde la puerta hasta la cancha se pueda llegar con silla de ruedas o andador sin tener que alzar a nadie, eso no es un detalle, es la condición para que el espacio sirva”.
Respecto a la superficie, si bien una losa de cemento firme es lo ideal desde lo técnico para que las ruedas se deslicen sin trabarse, los fundadores buscan un equilibrio. “A los chicos les gusta el pasto, les gusta pisar la cancha de verdad, la de fútbol, esa donde juegan todos”, explica Panero. En ese sentido, una cancha reducida de césped sintético corto funciona a la perfección, mientras que se descartan terrenos irregulares de tierra, ripio o pasto natural alto, ya que allí la actividad “se vuelve cuesta arriba”.
Más allá del predio, la escuela también busca cubrir algunas necesidades concretas para afianzarse, como un botiquín de primeros auxilios, andadores con rueditas más grandes y el anhelo de conseguir la indumentaria propia, un detalle que para los niños “tiene un valor enorme, es lo que los hace sentirse equipo”. Con más de 20 niños anotados, las puertas de Walking Gol permanecen abiertas a participantes sin límite de edad ni diagnósticos, la única premisa inquebrantable de Cartello y Panero es que “cada chico encuentre su manera de estar dentro del juego”.
Para sumarse a Walking Gol o deseen colaborar
- Lugar de entrenamiento: Jueves de 17 a 19 horas en el predio APM (Av. Ricardo Rojas 8229).
- Contacto: Hernán Panero (3704275232) / Dahyana Cartello (3585049021).
- Instagram: @walking.gol
- Correo electrónico: walkinggol2026@gmail.com
