Taborín, una vidriera para el crecimiento del rugby femenino sudamericano

El club cordobés fue sede del Torneo Internacional Pre-Odesur, que reunió a Las Yaguaretés, Chile, Perú y un combinado local. Gustavo Piñero destacó el crecimiento de la disciplina y el rol de Taborín, que aportó seis jugadoras al seleccionado argentino y otras diez al combinado provincial.

Taborín, una vidriera para el crecimiento del rugby femenino sudamericano

El Club Taborín fue escenario durante el fin de semana de una nueva estación en el camino de Las Yaguaretés hacia los Juegos Odesur. El Torneo Internacional Pre-Odesur reunió en Córdoba a los seleccionados de Argentina y Chile, a Perú y a un combinado cordobés, en una competencia que sirvió como parte de la preparación del equipo nacional de rugby seven femenino.

Las Yaguaretés cerraron su participación invictas. El seleccionado argentino presentó dos equipos y Las Yaguaretés 1 ganó sus cuatro partidos: el sábado se impuso 40-5 ante Córdoba y 28-0 frente a Perú, mientras que el domingo derrotó 34-7 a Las Yaguaretés 2 y cerró el certamen con un contundente 43-0 ante Chile.

Pero el torneo tuvo para Taborín un significado que fue más allá de los resultados. El club cordobés aportó seis de las 30 jugadoras convocadas por el seleccionado nacional y otras diez al combinado de Córdoba. En total, 16 representantes de la institución fueron protagonistas durante el fin de semana.

“Para nosotros es un orgullo”, destacó Gustavo Piñero, referente de Taborín, quien además definió al certamen como parte de un proceso mucho más amplio: “Prácticamente es el comienzo del ciclo olímpico”.

Los Juegos Odesur, que se disputarán en septiembre, serán una instancia clave en ese recorrido. El campeón conseguirá la clasificación a los Juegos Panamericanos Lima 2027, competencia que, a su vez, otorgará dos plazas para los Juegos Olímpicos.

En ese contexto, la posibilidad de recibir a distintos seleccionados sudamericanos representa también una oportunidad para seguir elevando el nivel de competencia. Para Piñero, esa es una de las claves del trabajo que viene realizando Taborín desde hace varios años.

Nosotros somos campeones sudamericanos. Entonces un poco vamos a la vanguardia y vamos a la vanguardia organizando eventos”, sostuvo. En esa línea, recordó el crecimiento del torneo Tres Ventanas, competencia de clubes que comenzó con equipos argentinos y brasileños y que incorporó al campeón uruguayo, con la intención de sumar próximamente representantes de Perú y Chile.

“La competencia te eleva el nivel, la buena competencia”, remarcó Piñero. Y agregó: “Tratamos de construir y que el nivel de Córdoba, de Argentina y de Sudamérica crezca. Vamos poniendo nuestro granito de arena”.

Ese crecimiento también se refleja en la capacidad de Taborín para atraer jugadoras de distintos puntos del país. Según explicó Piñero, alrededor del 80% de las integrantes del plantel del club provienen de otras provincias.

“Ellas se dan cuenta y siguen viniendo y ya ni siquiera tenemos que ir a buscar. Vienen solas porque saben que nosotros somos una vidriera”, explicó.

El presente de Las Yaguaretés, además, tiene un vínculo directo con el desarrollo que tuvo el rugby femenino en Córdoba, aunque Piñero entiende que el salto de calidad también responde al trabajo sostenido de la Unión Argentina de Rugby y del cuerpo técnico nacional.

“Es una apuesta muy importante de la UAR. El cuerpo técnico que tienen es extraordinario”, valoró, y destacó el trabajo realizado durante años en los aspectos físicos, técnicos y mentales.

El resultado de ese proceso ya comienza a verse en el plano internacional. Las Yaguaretés dieron un importante salto en el ranking mundial y se encuentran actualmente entre los diez mejores seleccionados, con el objetivo de seguir creciendo y volver a instalarse en la máxima competencia internacional.

Para Taborín, mientras tanto, ser sede de un torneo de estas características también significa profundizar vínculos con otros países y proyectar nuevas competencias. “Es experiencia. Seguir teniendo relaciones, vinculaciones con el exterior”, explicó Piñero.

Y aunque el impacto económico no sea el objetivo —“Económicamente no nos deja nada. Al contrario, nosotros ponemos”—, el dirigente entiende que este tipo de encuentros forman parte de una construcción a largo plazo.

El Pre-Odesur dejó así mucho más que una serie de partidos en Córdoba: fue una nueva muestra del crecimiento del rugby femenino y del lugar que Taborín busca ocupar dentro de ese proceso, como escenario, formador y punto de encuentro para jugadoras y equipos de toda la región.

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