Por qué una misma compra del supermercado cuesta hasta un 30% más según la provincia

Un relevamiento académico revela marcadas diferencias de costos en el país que superan los diez puntos porcentuales; el impacto de la logística, las cadenas de frío, los salarios regionales y el tamaño del mercado local explican las brechas.

Por qué una misma compra del supermercado cuesta hasta un 30% más según la provincia

El costo de la canasta de compras llega a registrar diferencias de hasta un 30% entre las distintas provincias argentinas por el peso de la logística y el nivel de ingresos locales.

Llenar el changuito del supermercado con los mismos productos, marcas y en una misma fecha arroja valores radicalmente diferentes según el punto del mapa argentino donde se realice la compra. Lejos de ser una mera percepción de los consumidores, se trata de una brecha estructural de precios que excede la dinámica de la inflación general y responde a variables logísticas, demográficas y de ingresos en cada distrito.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de San Andrés (Udesa), elaborado sobre la base de registros de la Secretaría de Comercio, la dispersión de valores entre los extremos del país supera con amplitud los diez puntos porcentuales. El análisis ubica a La Pampa como la provincia más costosa, con valores un 8,1% por encima del promedio nacional, secundada por distritos patagónicos como Santa Cruz (7,4%), Chubut (7,1%) y Neuquén (6,4%). En la vereda opuesta, Chaco se posiciona como la más accesible, registrando precios un 4,5% inferiores a la media del país, seguida por Corrientes (-4%) y Entre Ríos (-3,5%).

A nivel regional, la Patagonia se consolida como la zona con el costo de vida en alimentos y artículos de primera necesidad más elevado, un 6,6% sobre la media, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lidera el ránking regional de menores costos, situándose un 3,9% por debajo del promedio. Sin embargo, en el desglose puramente provincial, la Capital Federal (-1,6%) queda relegada por detrás de varias provincias del Litoral y del Norte.

Cadenas de frío, distancias y escala comercial

Especialistas del sector coinciden en que el factor logístico es el principal motor de estas asimetrías. El traslado desde los polos de producción hasta los centros urbanos patagónicos implica no solo largos trayectos y mayores gastos de combustible y almacenamiento, sino también un alto impacto distributivo. Al abastecer a poblaciones dispersas y de menor densidad, los costos fijos del transporte se dividen entre menos unidades comerciales.

El fenómeno se profundiza en los rubros perecederos. Según el informe de Udesa, la brecha en productos lácteos alcanza rangos donde la Patagonia paga un 10,3% más que la media, en contraste con CABA, que registra un 10,1% por debajo. En rubros específicos como carnes y lácteos, la diferencia entre extremos puede escalar hasta un 30%. Esta dispersión se encuentra vinculada a la exigencia de refrigeración continua, reposición constante y un mayor riesgo de pérdida por vencimiento, costos intermedios de comercialización que se trasladan directamente al valor final góndola.

Salarios nominales frente a poder de compra real

La distorsión de precios también guarda una correlación directa con los niveles de ingreso formal de cada región. Provincias con fuerte impronta hidrocarburífera o minera, como Neuquén, donde el salario medio privado supera los tres millones de pesos, Santa Cruz y Chubut, lideran los ránkings de remuneraciones, lo que permite a los comercios locales sostener márgenes de ganancia más altos y afrontar costos operativos elevados en alquileres y servicios.

Sin embargo, economistas aclaran que un ingreso nominal superior no necesariamente se traduce en una mayor capacidad adquisitiva real, ya que el encarecimiento de la canasta local suele neutralizar la ventaja salarial. Asimismo, señalan que los desequilibrios de productividad territorial imposibilitan la unificación de precios a nivel nacional, un fenómeno visible incluso dentro de una misma provincia, donde polos de inversión puntuales incrementan de forma drástica el costo de bienes no transables como los alquileres.

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