La discusión por el precio de la ropa en la Argentina escaló a un plano político y económico de alto voltaje tras las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien cuestionó públicamente a la industria textil y afirmó que “nunca compró ropa en el país porque era un robo”. A ese planteo se sumaron el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quienes defendieron la apertura comercial y relativizaron su impacto sobre el empleo.
En paralelo, datos de la Fundación Pro Tejer correspondientes a enero–octubre de 2025 muestran el dato que tensiona el debate: las prendas y telas importadas ingresan al país hasta 25% más baratas que en 2024 y, aun así, las ventas no repuntan. El sector atribuye este comportamiento a la fuerte caída del consumo y del poder adquisitivo, que relega la compra de indumentaria frente a gastos esenciales.
Importaciones récord y precios por tonelada en baja
Según explicó Luciano Galfione, presidente de la Fundación Pro Tejer, en un programa de streaming, el mercado combina fuerte crecimiento de volúmenes importados con caída del precio promedio por tonelada.
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En ropa, las importaciones crecieron 166% en volumen (32.324 toneladas) y 102% en valor (US$ 577 millones). El precio por tonelada cayó 24%, de US$ 23.463 en 2024 a US$ 17.850 en 2025.
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En confecciones, el volumen subió 217% y el valor 132%, con una baja del 26% en el precio por tonelada.
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En tejidos de punto, la tonelada cayó 27% interanual.
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En hilados, el descenso fue del 14%.
Galfione señaló que la eliminación de los valores criterio, una herramienta reconocida por la Organización Mundial del Comercio (OMC) para detectar subfacturación, dejó al mercado “sin parámetro de comparación” frente a productos que llegan a precios de remate, en un contexto global de sobreoferta textil, especialmente de origen chino.
Caputo, Adorni y Sturzenegger: el eje político del debate
Caputo retomó declaraciones del presidente de la Confederación General Empresaria (CGERA), Marcelo Fernández, quien reconoció en televisión que el sector “estaba caro” y que solo pudo aumentar 11% los precios desde 2023. El ministro replicó en la red social X:
“Esto en privado te lo reconocen todos los empresarios textiles”.
Días antes, el funcionario había afirmado:
“Hay 47 millones de argentinos que durante 40 años pagaron textiles dos, tres, cuatro o hasta diez veces lo que valen en el mundo”.
Adorni agregó que importar un jean a US$ 25 frente a un precio local de US$ 100 no implica pérdida de empleo. Sturzenegger, por su parte, sostuvo que “el comercio nada tiene que ver con el empleo”, en defensa del esquema aperturista.
La respuesta empresaria: impuestos, costos y consumo en caída
Desde la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), su presidente Claudio Drescher rechazó las comparaciones con países asiáticos y cuestionó la carga tributaria. Según detalló, más del 50% del precio de una prenda corresponde a impuestos y costos financieros y comerciales.
En la misma línea, Pro Tejer indicó que en una remera:
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50% son impuestos,
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30% alquileres y costos financieros,
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12% logística, marketing y rentabilidad,
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8% industria.
El especialista en la cadena textil Gustavo Ludmer agregó que el fenómeno actual combina apertura importadora y desplome del consumo, lo que explica que los precios del rubro hayan subido 15,3% en 2025, muy por debajo de la inflación general del 31,5%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Capacidad instalada en mínimos y cierres de empresas
El debate se da en un contexto crítico para la actividad. Datos sectoriales muestran que:
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La producción textil cayó 36,7% interanual en noviembre de 2025.
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La capacidad instalada se ubicó en 29,2%, la más baja de la industria manufacturera.
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Se perdieron más de 18.000 empleos entre diciembre de 2023 y octubre de 2025.
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Cerraron 558 establecimientos.
Además, el peso de las importaciones en el mercado pasó del 50% al 70%, con fuerte presencia de plataformas asiáticas como Shein y Temu, señaladas por el sector por operar con costos fiscales, laborales y logísticos muy inferiores.
Precios relativos y cambio de escenario
Datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) muestran que, tomando base 100 en 2017, el rubro Prendas de Vestir y Calzado se ubicó en 83,1 en diciembre de 2025, una caída real del 16,9%. En contraste, Restaurantes y Hoteles subieron 24%, Alimentos y Bebidas 10,1% y Transporte 9,5%.
El resultado es un escenario inédito: la ropa dejó de ser el rubro “caro” en términos relativos, pero el consumo no reacciona porque el ingreso de los hogares se destina a servicios y gastos esenciales.
La polémica, lejos de cerrarse, expone una tensión de fondo entre apertura comercial, estructura de costos, presión tributaria y caída del poder de compra.
