El consumo masivo continúa sin señales claras de recuperación. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), las ventas en supermercados, autoservicios mayoristas y centros de compra registraron caídas interanuales en febrero, consolidando un inicio de año con bajo dinamismo.
Supermercados: caída con leve rebote mensual
Las ventas en supermercados bajaron 3,1% interanual y acumulan una contracción de 2,1% en el primer bimestre . En la comparación mensual, mostraron una leve mejora de 0,3%, aunque la tendencia se mantiene estancada.
A precios corrientes, las ventas superaron los $2,2 billones (+23,5%), lo que evidencia el impacto de la inflación más que un aumento real del consumo . El ticket promedio alcanzó los $35.058 (+27,9%).
Entre los rubros, se destacaron fuertes subas en carnes (+46,9%) y verdulería y frutería (+37%), mientras que los electrónicos mostraron caídas.
En los medios de pago, predominó el uso de tarjetas de crédito (43,6%), seguido por débito (25%) y efectivo (16,8%) .
Mayoristas: se corta la mejora de enero
En los autoservicios mayoristas, las ventas cayeron 1,2% interanual y 0,7% frente a enero, lo que interrumpió la leve recuperación previa .
El acumulado del año apenas muestra una suba de 0,1%, lo que refleja un estancamiento del canal. Las ventas totalizaron $329.001 millones (+23,6%) y el ticket promedio fue de $44.110.
Al igual que en supermercados, las carnes (+62,2%) lideraron los aumentos, seguidas por almacén y otros rubros .
Shoppings: nueve meses de caída
Los centros de compra registraron su noveno mes consecutivo en baja, con una caída de 2,1% interanual y de 1,8% mensual . En el acumulado del año, la contracción es de 1,1%.
A precios corrientes, las ventas alcanzaron los $495.867 millones (+17,9%), también impulsadas por el efecto inflacionario .
El consumo se concentró en indumentaria y calzado (46,9%), seguido por patio de comidas y rubros varios.
Los datos oficiales reflejan un patrón común: subas nominales impulsadas por precios, pero caídas en términos reales. La combinación de pérdida de poder adquisitivo y cautela de los hogares mantiene al consumo como uno de los principales focos de debilidad de la economía en el inicio de 2026.
