Y sin embargo, la presión tributaria sobre sus contribuyentes lleva dos décadas subiendo sin pausa, como fue demostrado en notas anteriores. Pueden convivir ambas situaciones al mismo tiempo. Y esa convivencia puede plantear algunos desafíos a futuro.
Un alumno prolijo que cobra caro
El último ranking de desempeño fiscal provincial elaborado por los economistas Marcelo Capello y Martín Fiore, del IERAL, evalúa a las 24 jurisdicciones con diez indicadores simultáneos: resultado financiero, correspondencia fiscal, peso del gasto corriente, carga de personal, inversión pública, deuda. En ese ejercicio, Córdoba integra el primer tercio. El gasto en personal consume el 41% de sus ingresos corrientes, uno de los registros más bajos entre las provincias grandes. En 2024 recortó el gasto 21% en términos reales. Los números cuadran. Pero «cuadrar» no es lo mismo que «ser competitivo»
Porque al mismo tiempo, Córdoba tiene una presión tributaria propia que supera el promedio nacional de las provincias, y que en 2024 representaba el 6,2% del Producto Bruto Geográfico. Más que CABA (6,3%) si se descuenta la distorsión de su base económica. Más que Mendoza (6,2%). Bastante más que Santa Fe (5,3%). La diferencia con Santa Fe no es anecdótica. Es estructural. Y tiene historia. Lo analizamos anteriormente.
Los datos son del propio IERAL, la institución cordobesa de referencia en análisis fiscal. No los produjeron para incomodar a nadie. Los produce porque los números hablan solos. El Impuesto sobre los Ingresos Brutos explica más del 80% de los recursos tributarios propios de Córdoba. Y su alícuota en servicios financieros, para tomar un segmento medible, pasó de 3,5% en 2004 a 9% en la actualidad. La misma trayectoria que Buenos Aires. El doble que Mendoza. Un salto que ninguna gestión provincial, de ningún signo político, revirtió.
No es un problema exclusivo de la Provincia de Córdoba
Los economistas del IERAL lo diagnostican con una honestidad intelectual: los gobernadores no tienen incentivos para bajar impuestos porque el votante no asocia la inflación ni el costo de vida con la política tributaria provincial. Esa cuenta se la cobran exclusivamente al gobierno nacional. La provincia cobra en silencio.
Coparticipación: el colchón se terminó
El cuadro de ingresos para 2026 agrega presión desde otro flanco. En 2025, las transferencias automáticas a provincias subieron 1,7% real mientras la recaudación nacional neta caía 2,5%. La eliminación del impuesto PAIS, que no era coparticipado, mejoró artificialmente el ratio. Ese efecto ya no existe. En el primer bimestre de 2026, la coparticipación cae 7,2% real interanual. Sin colchón, sin impuesto extraordinario que compense.
Y las provincias llegaron a 2026 con el gasto más alto que en 2024. En 2025, las erogaciones provinciales subieron 6,5% real mientras los ingresos crecían 2,9%. El resultado: el consolidado de provincias cerró 2025 con déficit financiero equivalente a 0,4% del PIB, cuando un año antes había tenido superávit de 0,1%. Se deshizo en un año lo que costó construir en doce meses de ajuste.
Córdoba, con sus buenas notas, no es inmune a esa dinámica. Ninguna provincia lo es cuando la fuente que más pesa en sus ingresos —la coparticipación— entra en terreno negativo.
La pregunta que no cierra
Hay algo que los números del IERAL dejan flotando sin respuesta explícita, pero que cualquier lector puede formular solo.
Si Córdoba es de las provincias que mejor administra sus recursos, que más ajustó en 2024, que tiene ratios de personal y deuda entre los más sanos del país, ¿por qué la presión tributaria sobre sus empresas y ciudadanos sigue siendo más alta que la de su vecina Santa Fe, que crece más y recauda más con menos?
La respuesta no está en la gestión, está en el diseño del sistema. Un sistema que premia la carga y no la base. Que financia el gasto corriente subiendo alícuotas en lugar de ampliar actividad. Que construye superávit fiscal sobre un contribuyente que sostiene la ecuación sin que nadie se lo agradezca.
Córdoba saca buenas notas. El costo de esas notas lo paga el sector privado cordobés, que en 2024 tributó IIBB a una alícuota que en 2004 era menos de la mitad.
Eso no es un dato menor. Es el dato.
Fuentes: IERAL – Fundación Mediterránea. Informes de Marcelo Capello y Martín Fiore (2025-2026). Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) – Ministerio de Economía de la Nación.
