La agencia internacional Fitch Ratings anunció este martes una mejora en la calificación de la deuda soberana de Argentina, elevando la nota desde «CCC+» a «B-» con perspectiva estable. La decisión se fundamenta en lo que la entidad describió como una consolidación del equilibrio fiscal y una mayor previsibilidad en el programa monetario que lleva adelante el Gobierno nacional.
Este ajuste en la percepción crediticia tuvo un impacto inmediato en el mercado de capitales. El riesgo país, el indicador que mide la sobretasa que debe pagar el Estado para financiarse, registró una caída significativa y se posicionó en la zona de los 514 puntos básicos. Para los analistas, esta compresión refleja una mayor confianza de los inversores en la capacidad de pago del país.
Suba de activos y entusiasmo inversor
Tras conocerse el informe de la calificadora, los instrumentos financieros argentinos experimentaron una jornada de ganancias generalizadas:
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Acciones: Los papeles de empresas locales, principalmente de los sectores bancario y energético, lideraron las subas tanto en la plaza doméstica como en Wall Street.
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Bonos: Los títulos públicos denominados en US$ operaron con fuertes alzas, impulsados por la expectativa de que Argentina recupere el acceso al crédito internacional en 2027.
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Contexto: El mercado interpretó la mejora de Fitch como una validación externa al rumbo económico.
Desafíos y advertencias de la calificadora
Pese al optimismo por la mejora de la nota, el informe de Fitch Ratings mantiene un tono de cautela sobre factores que aún generan vulnerabilidad. La agencia remarcó que la sostenibilidad del programa depende de la capacidad del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para continuar acumulando reservas internacionales netas.
Asimismo, los especialistas de la entidad señalaron que la permanencia de los controles cambiarios y la fragilidad en la recuperación de la actividad económica real son riesgos latentes. Según el reporte, la flexibilización del sistema de divisas será el próximo hito clave para que la calificación soberana pueda aspirar a nuevos ascensos en el futuro cercano.
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