El Fondo Monetario Internacional (FMI) envió un nuevo desembolso de US$1000 millones a la Argentina luego de aprobar la segunda revisión del programa firmado con el Gobierno de Javier Milei en abril de 2025. Con el ingreso de esos fondos, las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) alcanzaron los US$47.908 millones, el nivel más alto desde octubre de 2019.
El giro representa el tercer desembolso dentro del Programa de Facilidades Extendidas (EFF) acordado entre el organismo y la administración libertaria. Las reservas habían cerrado el viernes en US$46.803 millones y subieron más de US$1100 millones tras la acreditación de los fondos.
El primer desembolso había sido de US$12.000 millones y se concretó en abril de 2025, cuando el Gobierno anunció simultáneamente la salida del cepo cambiario. Posteriormente, en agosto, el organismo giró otros US$2000 millones tras aprobar la primera revisión del acuerdo. Con esta nueva transferencia, la Argentina ya recibió cerca del 80% del financiamiento total comprometido por el FMI.
Qué exigió el FMI en la revisión del programa
Tras la aprobación del directorio, el Fondo publicó el Staff Report, donde detalló los principales compromisos asumidos por el Gobierno nacional en materia fiscal, monetaria y financiera.
El organismo sostuvo que la administración de Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo, mantiene el objetivo de preservar la estabilidad macroeconómica y avanzar con la desinflación sin abandonar las metas de crecimiento.
En el plano fiscal, el FMI destacó que el Ejecutivo continuará con el ajuste del gasto público mediante la reducción de subsidios, una mayor focalización de la asistencia social y la priorización de la inversión en infraestructura.
Además, el reporte señaló que el Gobierno busca reforzar el financiamiento a través de distintos mecanismos, entre ellos:
- emisión de deuda en pesos;
- privatizaciones y venta de activos estatales;
- operaciones de recompra del Banco Central;
- y préstamos garantizados por acreedores internacionales.
En relación con la política cambiaria, el organismo afirmó que el tipo de cambio seguirá moviéndose dentro de bandas de flotación más amplias y que las intervenciones oficiales quedarán limitadas a episodios de volatilidad extrema.
El FMI también ratificó que el Banco Central continuará fortaleciendo su balance y que parte de las utilidades transferidas al Tesoro serán destinadas a recapitalizar la entidad monetaria.
El FMI reabrió el debate sobre el superávit fiscal
Más allá del desembolso, el Staff Report incluyó una observación técnica que volvió a poner bajo discusión la forma en que el Gobierno contabiliza el resultado fiscal.
Según el documento, el cálculo oficial del superávit excluye los intereses generados por los llamados bonos cupón cero, instrumentos en pesos que capitalizan intereses y pagan todo al vencimiento.
El organismo advirtió que, si esos intereses se registraran dentro del gasto corriente, el resultado fiscal cambiaría de signo. “El déficit total se elevaría a cerca de 0,8% del Producto Bruto Interno”, indicó el informe.
La aclaración reactivó un debate entre economistas sobre la metodología utilizada por el Gobierno para medir las cuentas públicas. Mientras algunos especialistas sostienen que los intereses capitalizados deben contabilizarse como gasto efectivo del Estado, otros consideran que corresponde registrarlos como pasivos financieros hasta el momento del pago.
La discusión adquiere relevancia porque el superávit fiscal es uno de los principales pilares del programa económico impulsado por la gestión de Javier Milei y defendido por el Ministerio de Economía como señal de solvencia frente a los mercados internacionales.
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