La industria metalúrgica profundizó su caída y Córdoba retrocedió 7,8%

La actividad bajó 6,1% en agosto y la capacidad instalada cayó al 39,6%. La menor demanda, el empleo y los atrasos financieros reflejan el deterioro del sector.

Metalúrgica

La industria metalúrgica acumula una caída de 5,6% en lo que va de 2026.

La industria metalúrgica volvió a profundizar su retroceso en agosto y cerró uno de los meses más débiles del año. La actividad cayó 6,1% interanual y 3,9% frente a julio, con una utilización de la capacidad instalada de apenas 39,6%. El resultado implica que seis de cada diez unidades de capacidad productiva permanecieron sin utilizar.

Los datos surgen del Informe Mensual de Actividad de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA). Con la caída de agosto, el sector acumuló un retroceso de 5,6% en los primeros ocho meses del año. La capacidad instalada, además, quedó 5,2 puntos porcentuales por debajo del nivel de un año atrás y se ubicó entre los registros más bajos de la serie, según la entidad.

El escenario combina una menor producción con señales de debilidad en la demanda. En los sectores que más retrocedieron, las empresas señalaron principalmente la escasez de pedidos y la menor actividad. Bienes de capital encabezó las bajas, con una contracción de 11,1%, seguido por Fundición, con 7,9%. También cayeron Carrocerías, remolques y semirremolques (-6,6%), Autopartes (-6,4%), Otros productos de metal (-4,7%), Equipos y aparatos eléctricos (-4,4%) y Equipamiento médico (-3,2%).

El retroceso atraviesa las cadenas productivas

El deterioro no quedó concentrado en una rama específica. Por segundo mes consecutivo, todas las cadenas de valor relevadas por ADIMRA registraron variaciones negativas.

Consumo Final mostró la mayor caída, con 9,6%, seguido por Construcción (-8,2%), Agrícola (-7,9%), Minería (-6,4%), Petróleo y Gas (-4,4%), Energía Eléctrica (-3,2%), Alimentos y Bebidas (-2,6%) y Automotriz (-1,1%).

La diversidad de actividades afectadas muestra que la debilidad no responde solamente a un sector puntual. Aun en maquinaria agrícola, que registró la menor contracción entre las ramas analizadas (-2,7%), el comportamiento fue dispar: algunas empresas recibieron impulso de la demanda estacional del agro, mientras otras reportaron menores ventas y pedidos.

Más presión sobre las empresas

La menor actividad también empieza a trasladarse a las cuentas de las compañías. El 10,3% de las empresas relevadas informó atrasos en sus obligaciones financieras, mientras que el empleo del sector cayó 2,5% interanual y 0,3% frente a julio.

El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, señaló que la producción continúa sin mostrar una recuperación significativa y vinculó la baja utilización de las plantas con la falta de un horizonte claro de recuperación. También advirtió que la situación de la demanda comienza a reflejarse en la capacidad financiera de las empresas.

Las expectativas tampoco anticipan un rebote inmediato. El 68,1% de las firmas no prevé aumentar su producción durante el próximo trimestre: un 46,8% espera mantenerla sin cambios y un 21,3% anticipa una nueva caída. Sólo el 32% proyecta una mejora, aunque ADIMRA indicó que, en general, se trataría de incrementos leves sobre niveles de actividad ya deprimidos.

Córdoba, entre las provincias más afectadas

El escenario adquiere una dimensión particular en Córdoba, uno de los principales polos metalúrgicos del país. La actividad provincial registró una caída interanual de 7,8% en agosto, la segunda más pronunciada entre las principales jurisdicciones relevadas, detrás de Entre Ríos (-8,8%).

En Córdoba, las bajas estuvieron asociadas principalmente al desempeño de autopartes, bienes de capital y determinados segmentos de maquinaria agrícola. Buenos Aires, por su parte, retrocedió 7,3%; Santa Fe, 4,4%; y Mendoza, 0,8%.

El dato cordobés resulta relevante porque combina el retroceso de ramas vinculadas con cadenas industriales estratégicas para la provincia. En ese sentido, la evolución de los pedidos y de la utilización de las plantas durante los próximos meses será clave para determinar si la caída de agosto representa otro escalón en el deterioro o el piso desde el cual pueda comenzar una recuperación.

Por ahora, los indicadores muestran un sector que produce menos, utiliza una porción cada vez menor de su capacidad y comienza a enfrentar mayores tensiones financieras y laborales. La ausencia de una mejora clara en las expectativas empresarias agrega presión sobre el cierre del año.

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