Moody’s mejoró la nota de Argentina y abrió la puerta a más inversiones

La agencia destacó la estabilidad macroeconómica y una menor percepción de riesgo.

Moody's

La mejora se apoyó en el ajuste fiscal, la baja de la inflación y las reformas.

La agencia Moody’s Ratings elevó la calificación de emisor de largo plazo de la Argentina en moneda local y extranjera de Caa1 a B3 y modificó la perspectiva de estable a positiva, en una decisión que fue celebrada por funcionarios del Gobierno nacional.

El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó el anuncio a través de sus redes sociales y señaló: “Moody’s Ratings eleva las calificaciones de Argentina a B3 y cambia la perspectiva de estable a positiva”.

La mejora implica que las tres principales calificadoras internacionales, Moody’s, Standard & Poor’s (S&P) y Fitch Ratings, ubican actualmente a la Argentina en un nivel equivalente de B-, luego de más de una década sin una alineación similar.

Moody’s destacó el cambio en la economía argentina

En su informe, la calificadora sostuvo que el riesgo de incumplimiento del país disminuyó debido a que la estabilización macroeconómica superó la etapa inicial de ajuste y avanzó hacia una mejora más duradera de los fundamentos crediticios.

Entre los factores mencionados se encuentran los superávits fiscales sostenidos, la baja de la inflación, la continuidad de la apertura económica y una menor volatilidad macroeconómica.

Además, Moody’s señaló que el actual proceso de estabilización se diferencia de experiencias anteriores porque está basado en una corrección sostenida de los desequilibrios fiscales, la eliminación del financiamiento monetario del déficit y la normalización del esquema monetario y cambiario.

Daza destacó el impacto para los mercados

El secretario de Política Económica del Ministerio de Economía de Argentina, José Luis Daza, afirmó que la decisión representa un cambio relevante para el país.

A través de una publicación en redes sociales, señaló que la mejora de Moody’s permite que “miles de mandatos institucionales que exigen dos o tres agencias, o que utilizan la calificación promedio, tengan desde hoy luz verde para invertir en Argentina”.

También remarcó que el mensaje central del comunicado de la calificadora es que “esta vez es diferente”, al considerar que la disciplina fiscal y la estabilidad macroeconómica tienen mayores probabilidades de mantenerse en el tiempo.

Según Daza, Moody’s también destacó que la importancia creciente de las inversiones en minería y energía y el respaldo político a la estabilidad económica podrían generar incentivos para preservar el actual rumbo económico.

Suben los techos de calificación

Además de mejorar la nota soberana, Moody’s elevó el techo de calificación de Argentina a Ba3 en moneda local y B1 en moneda extranjera.

Este cambio técnico podría beneficiar a empresas argentinas con mejor perfil crediticio, ya que permitiría acceder a calificaciones más altas, reducir costos de financiamiento y ampliar las posibilidades de obtener crédito en mercados internacionales.

La perspectiva positiva implica que, si continúa la evolución esperada por la agencia, existe una mayor probabilidad de una nueva mejora de la calificación en los próximos 12 a 18 meses frente a una eventual baja.

Fitch avaló el plan financiero, pero advirtió por las reservas

En paralelo, Fitch Ratings, que en mayo había elevado la nota de la deuda soberana argentina de CCC+ a B-, valoró la estrategia financiera presentada por el Ministerio de Economía para afrontar los vencimientos de 2026 y 2027.

La calificadora destacó como “proactiva” la decisión del Gobierno de anticipar el programa financiero, al considerar que reduce la incertidumbre entre los inversores.

Sin embargo, Fitch señaló que el principal desafío será fortalecer las reservas internacionales del Banco Central (BCRA), especialmente durante 2027, un año marcado por las elecciones.

Según el informe, las reservas alcanzaban US$12.400 millones a mediados de julio, por encima del límite inferior del objetivo anual de entre US$10.000 millones y US$17.000 millones.

La agencia advirtió que la acumulación de divisas podría volverse más compleja si aumenta la demanda de dólares por parte del sector privado ante el escenario electoral.

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