El precio internacional del petróleo volvió a ubicarse por encima de los 100 dólares por barril y reavivó la expectativa sobre una posible actualización en los valores de los combustibles en Argentina, justo cuando vence el acuerdo de congelamiento que petroleras y refinadoras habían establecido a comienzos de abril.
El entendimiento entre los distintos actores del sector, que frenó los incrementos durante 45 días luego de una suba cercana al 25% aplicada en marzo, finalizará este viernes 15 de mayo. Ante ese escenario, desde este lunes comenzarán una serie de reuniones para definir la política de precios que regirá en las próximas semanas.
La atención del mercado está centrada especialmente en YPF, que concentra cerca del 55% de las ventas de combustibles y marca el ritmo del sector. La compañía, presidida por Horacio Marín, deberá decidir entre trasladar el aumento de costos al surtidor o sostener una estrategia alineada con el objetivo oficial de contener la inflación.
En las últimas horas, la presión sobre el sector se intensificó luego de que el barril Brent, referencia internacional para Argentina, escalará hasta los 103 dólares, con un incremento cercano al 3%. La suba se produjo en medio de nuevas tensiones internacionales tras la falta de acuerdo entre Estados Unidos e Irán.
A este escenario se suma la reciente actualización del impuesto a los combustibles aplicada por el Gobierno nacional, que implicó un ajuste adicional del 0,5%.
Desde las petroleras sostienen que los precios actuales en el mercado local se encuentran alrededor de un 20% por debajo de los costos reales. Sin embargo, distintos sectores remarcan que la carga impositiva sobre los combustibles modifica la composición final del precio al público y mejora los ingresos que perciben las empresas.
La convocatoria anticipada a reuniones dentro del directorio de YPF y entre refinadoras alimentó las especulaciones sobre un eventual incremento en los surtidores a partir del fin del congelamiento.
En este contexto, la definición que adopte la petrolera estatal será clave para el resto del mercado y podría tener impacto directo en el bolsillo de los consumidores y en la evolución de la inflación durante las próximas semanas.
