El vínculo entre Hernán Casciari y el cine suma un nuevo capítulo con “Canelones”, una comedia negra que toma como punto de partida una historia inspirada en hechos reales y construye, a partir de ella, un relato sobre la venganza, la culpa y las consecuencias que pueden extenderse durante años. Después de su paso por las salas, la película amplía ahora su recorrido y puede verse desde este jueves en el catálogo On Demand de Flow.
Dirigida por Christian Basilis y Ana Laura Gussoni, la película tiene como protagonistas a Verónica Llinás, Darío Barassi, Agustín Aristarán y César Bordón.
La trama se centra en el secuestro de Chichita, la madre de Casciari, ocurrido en 2015, y en la deuda que Daniel Olesnik busca saldar décadas después. El origen de ese conflicto se remonta a 1987, cuando Casciari y su amigo Chiri, durante su adolescencia en Mercedes, provincia de Buenos Aires, realizaron una broma que tuvo consecuencias mucho más graves de las que podían imaginar. La víctima fue una mujer mayor, sola y deprimida, y aquel episodio quedó ligado a una tragedia familiar. Años más tarde, la historia vuelve sobre ese hecho desde otro lugar, cuando Olesnik decide vengarse.
Así, la película concentra su acción en una única noche, en la que el pasado reaparece y modifica el presente de sus personajes. El suspenso se combina con el humor oscuro mientras la historia avanza sobre las cuentas pendientes y la responsabilidad detrás de aquello que se dice, se crea o se difunde.
Uno de los aspectos particulares de “Canelones” está, además, en su origen. El largometraje fue realizado bajo el modelo de producción comunitaria de Orsai Audiovisuales, junto a más de 5.000 socios productores, una modalidad que permitió reunir a una amplia comunidad alrededor del proyecto cinematográfico.
De este modo, la película trasladó a la pantalla una historia de Casciari mediante un esquema de producción participativo y luego inició su recorrido por las salas. Ahora, el estreno en streaming abre una nueva instancia para la obra, que puede alcanzar a un público más amplio a través de Flow.
Este hecho se produce, entonces, después del estreno cinematográfico y mantiene como eje una historia que juega con los límites entre realidad, memoria y ficción. Cruce que también forma parte del atractivo de una película que toma un relato vinculado a la propia vida de Casciari y lo transforma en una propuesta cinematográfica atravesada por el humor negro y el suspenso.
