Cuando Facundo Gambandé sube al escenario para hacer “Las cosas maravillosas”, sabe que hay una parte de la función que no puede ensayar. Puede conocer el texto, tener marcados los movimientos y saber hacia dónde debe llevar la historia, pero hay algo que queda fuera de su control: las personas que tiene adelante. Una respuesta inesperada, un silencio más largo de lo previsto, alguien que se anima a participar o una reacción que cambia el clima de la sala pueden modificar el recorrido de esa noche.
Eso era parte del desafío cuando habló por primera vez con Hoy Día Córdoba. La obra significaba entonces su primer unipersonal y la posibilidad de sostener una hora de teatro prácticamente en soledad. Hoy, después de pasar por el Teatro Real, el Teatro Ciudad de las Artes y distintas localidades de la provincia, Gambandé la vive de otra forma.
Un año después de aquellas primeras funciones, el actor vuelve sobre ese proceso. Habla de una obra que fue cambiando a medida que la hizo, de las distintas personas que se sentaron frente a él y de una historia que, con el tiempo, dejó de sentirse ajena. “Desde el primer estreno hasta hoy… empecé a hacer mucho más propia la historia”, dice. Ahora, antes de la última que tendrá lugar este sábado a las 20 en Quality Teatro (Av. Cruz Roja Argentina 200), la pregunta ya no es cómo será hacer un unipersonal, sino qué queda después de haberlo hecho tantas veces.
La obra se juega distinta cada noche
En tanto, el carácter participativo de “Las cosas maravillosas” convierte a cada presentación en una experiencia abierta. Es decir, el actor necesita de los espectadores para avanzar en el relato y, por eso, las reacciones modifican el ritmo, los silencios y la energía de cada una de ellas.












