El reconocimiento llegó en el marco de la 23ª edición de Giornate degli Autori, sección independiente del Festival de Venecia. A veces me entra tristeza, otras veces rebelión había tenido allí su estreno mundial y sus funciones entre el 6 y el 8 de septiembre. Cinco días después, el viernes 11, María Aparicio recibió el GdA Director’s Award, el principal reconocimiento de la sección, durante la ceremonia de premiación. La coproducción argentino-española había sido elegida entre 10 títulos en competencia, de un total de 1.036 postulaciones provenientes de 114 países.
La directora estuvo en Venecia junto a Eva Bianco y Roger Koza, protagonistas de la historia. El jurado, presidido por la cineasta española Carla Simón, valoró la manera en que el filme aborda la soledad contemporánea y pone en relación la intimidad con una dimensión política, además del cruce entre ficción y documental. “Una película que explora la soledad del presente, invitándonos a reflexionar. Lo personal y lo colectivo, la ficción y el documental se funden en un solo aliento”, señalaron. El premio está dotado con 20 mil euros, repartidos entre Aparicio y la distribuidora internacional.
El resultado también marcó el recorrido de una película que había comenzado a tomar forma en Madrid, durante una residencia que Aparicio realizó en 2025 gracias a una beca del Museo Reina Sofía. Allí trabajó sobre un guion vinculado con la historia de los derechos laborales en Argentina y recibió la posibilidad de filmar dentro del museo. Esa oportunidad terminó modificando el proyecto y convirtió al espacio en una parte central de la historia.
En su cuarto largometraje, la directora sigue a Eva, una cineasta cordobesa que está de paso por Madrid y atraviesa sus días en soledad hasta que conoce a Dante, un historiador argentino que investiga a Juan Bialet Massé y las luchas obreras. A partir de ese encuentro, la narración enlaza la experiencia de una ciudad ajena con la memoria del trabajo y las preguntas sobre las condiciones de vida actuales. La ficción convive con elementos documentales y con testimonios de trabajadores en Madrid.
El elenco está encabezado por Eva Bianco y Roger Koza, reconocido crítico cinematográfico que en esta oportunidad asume un papel protagónico. La película, de 96 minutos, retoma algunas de las búsquedas que Aparicio ya había desarrollado en Las Calles (2016), Sobre las nubes (2022) y Las cosas indefinidas (2023), aunque esta vez amplía ese diálogo entre lo íntimo y lo colectivo a partir de una experiencia situada en otra ciudad.
El título toma un verso de Atahualpa Yupanqui y condensa, desde allí, una tensión que también atraviesa la historia: la convivencia entre la tristeza y la rebeldía, entre la distancia y la búsqueda de un lugar propio. Tras su paso por Venecia, A veces me entra tristeza, otras veces rebelión tendrá su estreno en Argentina en noviembre y su lanzamiento comercial en salas está previsto para marzo.
