El Gran Vidrio activa la Colección Capellino Puccio con una especial Ronda de Lectura

La exposición “Una cuestión de historias o El océano que piensa” propone un espacio de reflexión colectiva a partir de textos seleccionados por Lucas Di Pascuale, quienes serán interpretados por los artistas de la colección bajo la curaduría de Lucía del Milagro Arias.

El Gran Vidrio activa la Colección Capellino Puccio con una especial Ronda de Lectura

En el marco de la segunda edición de Feria Capital, El Gran Vidrio realizará hoy a partir de las 12 la activación de la exposición de la colección Capellino Puccio, titulada “Una cuestión de historias o El océano que piensa”. La actividad incluye el rescate de la instalación Ronda de Lectura de Lucas Di Pascuale, previamente presentada en la Sala El Gran Vidrio en Córdoba (2021) y en el Museo Moderno de Buenos Aires (2024).

En esta instancia,  Ronda de Lectura se concibe como un momento de reflexión compartida mediante textos seleccionados por el artista, transmitidos desde su residencia en París, donde se encuentra tras recibir el Premio Braque 2025. Las lecturas serán interpretadas por los artistas de la colección, acompañando el guion general de la muestra a cargo de la curadora Lucía del Milagro Arias, que propone pensar lo íntimo del sentido en una mirada colectiva y de pertenencia a la comunidad.

La importancia de la narrativa

La colección Capellino Puccio plantea que narrar es explicarnos el mundo a nosotros mismos mientras nos ofrecemos como relato ante él. Iniciada en 2004, surge en un contexto familiar ligado a la literatura, la filosofía y la presencia constante de artistas, consolidándose bajo la gestión de Catalina Urtubey en El Gran Vidrio, combinando acción colectiva, cuidado de lo común y generación de comunidad.

Sobre la propuesta de la colección, Arias explica: “Un relato móvil de una pareja de coleccionistas con mirada amorosa sobre artistas de su misma generación, pero también un espacio abierto desde el cual imaginar nuevas formas de habitar el presente con la elección consciente de transitar lo íntimo mediado por el arte”.

El disparador de la exposición es una reinterpretación de la primera adquisición de la Colección pública de Córdoba (Mossi, Córdoba, 1895), concebida como un observatorio de la ciudad y laboratorio para expandir el arte. Las obras se despliegan como entorno y recorrido, generando nuevas resonancias: “Cada obra convoca otras obras, cada relato abre un nuevo relato, cada mirada se suma a una red en expansión, resultando una topografía subjetiva siempre inacabada, inestable y en constante transformación”.

El océano que piensa

La muestra se inspira en Solaris, la obra de ciencia ficción de Stanislaw Lem, donde un océano consciente interactúa con los recuerdos y obsesiones de la tripulación. Según el personaje Snaut: “No necesitamos otros mundos; necesitamos espejos, no sabemos qué hacer con otros mundos. Un solo mundo, el nuestro, nos basta, pero no podemos aceptarlo tal cual es”.

Este paralelismo subraya la idea de que el arte funciona como mediador sensible, donde la experiencia individual se transforma al compartirse colectivamente.

Ronda de Lectura: un círculo de sentidos

En Ronda de Lectura, los artistas se disponen en círculo y leen textos donde se reflexiona sobre el sentido del arte, la política y la vida. Según Lucas Di Pascuale:

“Artistas dispuestos en ronda, expanden el círculo hacia afuera. Leen textos donde alguien reflexiona sobre el/los ‘sentidos’ del arte, de la política, de la vida. Son una ronda que trae otra ronda. Una que nos habla de la emergencia de lo colectivo, de ese punto justo de tacto y contacto, de inmersión, de una piel que se estremece, de un pájaro no autóctono, del rebote del sonido y de una pista de hielo. Nos dicen ausencia, nos sugieren mezcla, nos proponen circulación”.

Entre los participantes se destacan: Tomás Alzogaray y familia mexicana, Lucia Arias, Hugo Aveta, Luciano Burba y su hijo Pedro, Romina Castiñera, y muchos más, cada lectura tejiendo un hilo en la red de sentidos compartidos.

Datos de la actividad

El Gran Vidrio consolida así la colección Capellino Puccio como un espacio donde el arte y la comunidad se encuentran en diálogo constante, invitando a los visitantes a habitar lo íntimo y colectivo del sentido a través de la obra y la lectura compartida.

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