En la jornada de este miércoles, la expectativa por la visita de Chayanne podía sentirse en los alrededores del Monumental, también podía verse en el colorado de las rosas que decoraban las calles -matiz perpetuo del histórico barrio- podía divisarse en las vestimentas y en los labios de miles de fánaticas que desde las seis de la tarde iniciaban la marcha hacia el centro del estadio.

Grandes momentos ocurrieron en simultáneo: abrazos entre amigas, entonaciones de frases icónicas como «Provócame» e incesantes registros fotográficos junto a gigantografías del apodado Padre de Latinoamérica; filas de siluetas bachateras que pudieron inmortalizar el momento previo a la maginifica noche que las esperaba.
El éxtasis era tal que la conversación con las asistentes surgía de manera auténtica y con la voz de fondo del cordobés Agustín Bernasconi se orquestaban sus relatos. En uno de ellos, la narrativa advertía el amalgama de una madre y una hija que se reencontraban por motivo del concierto. La mujer de Esquel expresaba la razón y la visita a su hija que reside en la ciudad desde hace años «Desde que me enteré que empezó Chayanne con las giras, esperé hasta que llegara a Argentina y cuando dijeron Córdoba dije: Bueno, tengo mi hija allá, allá voy.» Por su parte, la joven expresó la transferencia que siente con su madre gracias a Chayanne y su música: “Tengo un recuerdo muy lindo de mi infancia, que es la primera vez que mi mamá tuvo la oportunidad de ir a ver a Chayanne en Bariloche. Cuando supe que venía acá, yo le dije: ‘Vamos’, porque es un momento de mi niñez en el que la recuerdo a ella súper feliz. Y pensé: ‘quiero vivir con ella esto’.”
Por otra parte, el patrón madre e hija se repitió pero está vez con declaraciones muy ocurrentes. «Yo quiero subir a reclamar la cuota alimentaria», expresó la entrevistada. Esto daba cuenta que la simpatía que puede verse en Chayanne se replicaba en cada una de sus seguidoras, de sus «novias» y lo que enuncían con picardía de sus «hijas no reconocidas».
De esta manera, de relato en relato, nos adentramos en la espera hasta que el tiempo fuese interrumpido por la voz única de Chayanne.
El inicio del show
Bajo tal velo, la noche cordobesa se transformaba en una verdadera celebración cuando el escenario recibía a Chayanne, quien en esta segunda vuelta comenzaba a demostrar que su conexión con el público argentino permanece intacto. En el marco de su gira Bailemos Otra Vez, el artista y arquitecto musical fue construyendo un show cargado de energía, nostalgia y emoción. Un espectáculo que repasó buena parte de su extensa trayectoria y que comenzó con el artista emergiendo desde las sombras del escenario, elevado por la plataforma como surgido de un sueño compartido, desatando la emoción y la sorpresa del público.
Desde el primer momento, el cantante desplegaba el magnetismo que lo caracteriza y lo ratifica como figura central del pop latino. Acompañado por una banda potente y un cuerpo de bailarines incansable, el espectáculo entrelazaba baladas románticas con ritmos más movidos que no pararon de hacer bailar al público. Incluso las salsas más clásicas lograron encender a una tribuna que respondía al compás con coros, danzas, aplausos y ovaciones continúas.
Entre canción y canción, el artista se permitía compartir anécdotas y dedicar elogios a la provincia. En uno de esos momentos, recordó con especial afecto su relación con el país y destacó que Argentina fue uno de los primeros lugares en abrirle las puertas de sus escenarios al comienzo de su carrera. Allí comenzó a rememorar cada uno de los momentos que lo conectan y expresó «Han sido muchas canciones, muchos discos, una carrera hermosa. Gracias a todo lo que he recibido desde que empecé en el escenario a los 10 años. Hace poco de eso. Esos pocos años que han pasado, porque yo, como dije la otra vez, yo me siento bien. Yo me siento entero.»
La energía del show iba creciendo a lo largo de la velada. La alegría parecía circular en un ida y vuelta permanente entre el escenario y la audiencia: el artista transmitía entusiasmo y el público lo devolvía multiplicado en emoción y admiración constante. La figura de Chayanne, ídolo de varias generaciones, volvió a demostrar su capacidad para conmover a todo a quien le escuche.
Con el paso de los años, su vigencia artística parece reafirmarse en cada presentación. Sus coreografías, gestos y la cercanía con el público volvieron a poner en escena ese carisma que le vale, hasta el dia de hoy, el afectuoso título de “papá de Latinoamérica”.
A ello se suma una trayectoria que excede los discos: el cantante también expresó su huella en el cine y en distintos trabajos de doblaje, consolidando una carrera multifacética tanto en la industria de la música como del entretenimiento.
Uno de los momentos más celebrados de la noche fue el momento en el que el artista invitó al escenario a Luck Ra. Juntos presentaban por primera vez en vivo la reversión de cuarteto del tema «Un siglo sin ti», lo que generó sorpresa y entusiasmo entre las asistentes.
Otro momento mágico para el público llegó con la interpretación de “Y si nos quedara poco tiempo”. Todas sus fans se pusieron de pie, se dejaron llevar por el baile, se mecieron al ritmo de la música, cantaron y dedicaron cada palabra a alguien especial. Era como si la canción misma tejiera un puente entre el escenario y los corazones de quienes la escuchaban, un instante de pura comunión y emoción compartida.
Chayanne también expresó esa conexión única con la canción, diciendo:
“Canciones como esta, si nos quedara poco tiempo, hacen que uno reflexione sobre todas las cosas que vivimos: la infancia, los padres, los abuelos, los amigos, la escuela, los tropiezos… Todo lo que nos forma y nos hace crecer. Cada día es una oportunidad, y las experiencias —buenas o difíciles— son las que nos enseñan y nos fortalecen.”
Y agregó, con la calidez que lo caracteriza:
“Es hermoso, y si nos quedara poco tiempo, es vivir con el amor que llevamos dentro, por lo que queremos y por lo que nos apasiona. Que nadie le quite ese sueño, que nadie lo frene. Sigan sus sueños, compartan con amigos y familia. Abracen a los abuelos, disfruten de cada instante… Esa energía no tiene nombre.”
El cierre no pudo ser otro que uno de sus himnos más emblemáticos: Torero. La canción tiene un significado especial para el público argentino, ya que su videoclip oficial fue filmado en el país, con escenas que paralizaron calles icónicas, durante su rodaje.
Como broche de oro, el estadio entero coreó el estribillo mientras el artista desplegaba sus últimos pasos de baile. Fue el final perfecto para una noche que confirmó lo que miles de fanáticos ya sabían: la voz, la energía y el carisma de Chayanne siguen atravesando generaciones, manteniendo vivo el lugar que ocupa desde hace décadas en la historia del pop latino.













