Favio Posca entre lo que fue, lo que es y lo que viene

En diálogo con este medio, el humorista recorrió su pasado, habló del presente de Transensual y adelantó el nuevo camino que explora como dramaturgo.

Favio Posca entre lo que fue, lo que es y lo que viene

“Transensual”, el espectáculo que viene desarrollando desde hace tres temporadas, fue creciendo hasta convertirse en uno de sus trabajos más celebrados que ahora atraviesa su tramo final.

Favio Posca. Acostumbrado a llevar varios mundos encima. Como siempre, no queda nada sin hacer. En escena canta, actúa, cambia de personaje y, con todo y más, sostiene durante casi una hora cuarenta una sucesión de situaciones que no da demasiado margen para desconectarse.

En “Transensual”, arma un recorrido por distintas situaciones y estados, con textos que también invitan a reencontrarse con cierta inocencia perdida y a mirar de otra manera la propia forma de estar en el mundo. Todo sucede a un ritmo intenso: Posca prácticamente no abandona el escenario y encadena escenas, canciones y personajes mientras mantiene al público atento, riéndose, identificándose y también emocionándose.

“Los tres años agotamos sin parar”, cuenta Posca al comienzo de la conversación. La obra, que tuvo funciones agotadas en Buenos Aires, también pasó por Europa en dos giras y recientemente por Uruguay. Para el artista, el resultado terminó superando sus propias expectativas: “Es un show que trascendió mis expectativas, la verdad. Después de tantos años de hacer espectáculos, que este, que es mi último espectáculo por el momento, tenga comentarios de que es el mejor y demás, es todo un orgullo”.

“Transensual”, el espectáculo que viene desarrollando desde hace tres temporadas, fue creciendo hasta convertirse en uno de sus trabajos más celebrados que ahora atraviesa su tramo final.

Una trayectoria conocida, pero siempre con algo nuevo

Favio Posca lleva más de 35 años sobre los escenarios y tiene una galería de personajes que ya forma parte de la memoria de varias generaciones. Sin embargo, en cada espectáculo vuelve a mover esas piezas, las ayorna y las pone en otras situaciones. “En cada espectáculo mío puede estar El Perro, puede estar Pitito, pero son todos personajes que se van ayornando y que van contando historias diferentes y también cantando canciones diferentes. Son como nuevos discos”.

Ese movimiento constante también aparece fuera de los personajes. Mientras termina una etapa con “Transensual”, Posca empezó a explorar otra forma de construir historias: la dramaturgia. Actualmente estudia con Daulte y, por primera vez, se enfrenta a una escritura que no parte necesariamente de sus propios personajes ni del humor que marcó buena parte de su recorrido.

“Y me encanta. No había estudiado nunca. No me había puesto a estudiar nunca dramaturgia y es algo que encontré una pasión paralela a lo que hago. Tremendo”, cuenta.

Para Posca, el cambio no significa alejarse de lo que hizo durante décadas, sino encontrar otra herramienta para desarrollar algo que ya estaba presente en su trabajo. La diferencia está en que ahora tiene que escribir aquello que antes construía directamente sobre el escenario.

“En realidad al subirme a un escenario y poder expresarse, narrar todo lo que narro y poder hacerles ver al público todo lo que narro, es dramaturgia…. pero nunca me puse a escribir un diálogo de tres personas por ejemplo. Entonces esa es otra técnica y está buenísima”.

Y hay algo que, según cuenta, no cambió: la imaginación. “Lo que pasa es que mi imaginación es la misma, con lo cual empiezo a escribir y no paro porque los veo. Me meto en ese diálogo y empiezo a escribir lo que escucho de mi imaginación”. La idea, por ahora, está en proceso. Posca no descarta que ese camino pueda llevarlo más adelante a escribir o incluso dirigir una obra.

La conversación, sin embargo, también se permite volver unos años atrás, a uno de los parajes de las sierras donde pasó parte de su infancia. Antes de terminar, me animé a preguntarle por un recuerdo que durante años circuló en mi escuela de Valle Hermoso: que Favio Posca había sido alumno de Nuestra Señora del Calvario. La anécdota, que parecía casi un rumor escolar, tenía finalmente algo de cierto.

“Sí, fui un año”, confirma. Cuando le pregunto qué recuerda de aquella época, responde entre risas: “No, me acuerdo de los líos que hacíamos”.

Y enseguida aparece un Posca que, en algún punto, no parece tan distinto del que después se hizo conocido sobre los escenarios: “Yo me reía todo el tiempo. Me echaban de los colegios, pero por generar risa, por generar indisciplina, no por maldad. Yo no paraba, la verdad. No entendía lo que era la disciplina del colegio. No me cabía para nada”.

Durante la charla, Posca también habló de la posibilidad de dedicarse a la docencia y, entre risas, se le ocurrió un nombre para ese posible proyecto: “Poscaclass”.

Más de 35 años de escenario después, aquella inclinación por hacer reír siempre aparece de nuevas formas, con un caballo vegano a su lado como personaje, con pelucas, con canciones y más.  

El show que queda pendiente tendrá lugar este sábado, a las 22, en Quality Lab (Av. Cruz Roja Argentina 200). Las entradas se pueden conseguir a través de Quality Center y en la boletería de Quality.

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