NTVG floreció otra vez en Córdoba

La banda uruguaya presentó el viernes y sábado pasados su último disco, “Florece en el caos”, en la Plaza de la Música, donde confirmó su fuerte vínculo con la capital cordobesa en un show de alto nivel, de casi tres horas y más de 30 canciones.

NTVG floreció otra vez en Córdoba

La banda que lidera Emi Brancciari volvió a mostrarse sólida y convocante. Foto: En Vivo Producciones.

Confieso que nunca había estado en un concierto donde una sola banda tocara de forma ininterrumpida durante casi tres horas. Y a un ritmo que no decayó en ningún momento, ni siquiera cuando tocaron los temas nuevos.

No descubro nada al decir que los No Te Va Gustar son ocho músicos sólidos, con una madurez que les permite no solo tocar a un alto nivel, divirtiéndose en el escenario, como si fueran solamente ocho amigos que la están pasando bien. Además, suenan en vivo como pocos lo logran (en eso ayuda la acústica del lugar).

La banda uruguaya sonó en La Plaza de la Música con solidez y madurez. Foto: En Vivo Producciones

La conexión entre la banda y el público también demuestra que los muchachos se sienten bien en Córdoba. No importa si cantan las consagradas A Las Nueve, Tan Solo, Ese Maldito Momento o algunos de los recientes Todo Mal, Una Vida Más o La Noche De Ayer. Se canta, se salta, se baila, se la pasa bien.

Emiliano Brancciari es un frontman que, si bien se muestra como si tuviera bajo perfil, sabe que es bueno en lo que hace y que con una simple sonrisa o un “Vamos Córdobaaaaa” logra tener a todos a sus pies. Cuando no canta, va y viene por el escenario para compartir momentos con el guitarrista o con algunos de los vientos -que le compiten la primera línea al líder, con casi el mismo carisma-.

Los vientos de NTVG le compiten en carisma al frontman de la banda. Foto: En Vivo Producciones.

Todo redondito, todo muy sólido y algunos guiños de Emi -al menos el viernes- que vale la pena rescatar: Cuando se expresó en defensa de la Universidad pública, cuando confirmó que la próxima cita será en el Cosquín Rock (la banda no estuvo este año, ya que Brancciari se presentó como solista) y cuando prometió que iba a ser un show largo “porque no había baile después” en alusión al adelantamiento del concierto del sábado para las 20, ya que luego se presentaba Magui Olave en el mismo escenario.

El público, mayoritariamente +40, pero con muchos jóvenes y niños, compañeros de salida de varios padres que han sabido contagiar su amor por la banda uruguaya a sus pequeños. Entre ellos, Santino, una belleza de rulos con no más de cuatro o cinco años, que a cococho de su mamá se cantó algunos hitazos y se llevó merecidamente la play-list original de la banda, por decisión de Martín Gil, trompetista y segunda voz.

El pequeño que obtuvo la play-list, premio a su entusiasmo. Foto: GV

Un nuevo reencuentro para un vínculo que lleva tres décadas, con decenas de canciones que son clásicos y las tocan siempre, pero que, vaya uno a saber por qué, el show nunca suena repetitivo o cansador. Por eso siguen vigentes y llenan dos veces la Plaza, pese a la crisis. Porque saben, precisamente, florecer en el caos.

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