El Popscuro Fest corona un fin de semana de intensa actividad

En diálogo con Hoy Día Córdoba, Juan Venancio Marchio, guitarrista de Salas Velatorias y una de las siete bandas que integrarán la grilla de este domingo, destacó que el sello independiente celebrará su primer aniversario en Quality Lab con una jornada que combinará música, skate, moda y artes visuales.

El Popscuro Fest corona un fin de semana de intensa actividad

Salas Velatorias es una banda formada por Federico Palacio en bajo y voz líder, Salvador Velázquez en batería, Juan Venancio Marchio en guitarra y coros, Iñaki Arsaute en guitarra y coros, Ramiro Montenegro en saxo, Ernesto Santiago Bojanich Zahnd en teclados y sintetizadores. Fotografía: Candela Pérez Celayez (@svpersticion).

El post-punk, el shoegaze, el dark wave, el emo y las melodías pop se reúnen un mismo día en un mismo espacio para celebrar el primer año de Popscuro Records. La gran familia del sello, diversa y plural como toda familia, se dará cita este domingo en Quality Lab (Av. Cruz Roja 200) para festejar con un evento que trasciende lo musical. El Popscuro Fest marca un hito como el primer festival exclusivo de la productora, reuniendo a Salas Velatorias, Cólera, Chunkans, Rata Kon Thinner, Los Toiletes, Vitter y Rancxos Club en una jornada que integrará además skate, moda, estética y merchandising. Las entradas ya están disponibles a través de Qualitycenter.com.

Salas Velatorias

Para conocer un poco más sobre las bandas que pisarán el escenario, en esta nota conversamos con Juan Venancio Marchio, guitarrista de Salas Velatorias. La fecha se vive casi como una celebración entre bandas que crecieron compartiendo recitales, viajes y una misma escena impulsada por el sello, algo que también se siente arriba y abajo del escenario. En medio de ese clima de reencuentro y complicidad, el músico reconoce que tocar junto al resto de los proyectos de la grilla tiene un valor especial: “Hemos tocado con todas las bandas que están en la grilla, así que ya nos conocemos hace un montón… va a ser como estar en familia también el reci”.

Con seis años de recorrido, Salas Velatorias mixtura post-punk, sensibilidad emo, guitarras oscuras y melodías que van cambiando de clima canción a canción. Pero si hay algo que atraviesa toda la propuesta es la carga emocional. “Salas Velatorias es una banda que tiene como bandera en la cabeza la manifestación emocional como forma de protesta”, resume Marchio.

La banda, dice, busca “cantar realidades a través de una música muy diversa”, y en ese camino fue construyendo un vínculo muy fuerte con quienes escuchan sus canciones. “Ha venido gente a decirnos que los hemos salvado de distintas situaciones”, agrega. Y para quienes todavía no saben con qué se van a encontrar arriba del escenario, deja una pista simple: “Si le gusta la música de los 80, le va a gustar Salas Velatorias”.

Fotografía tomada en el Cementerio San Jerónimo de Córdoba, resultado de una sesión que terminó convirtiéndose en la portada del disco. Foto: Candela Pérez Celayez (@svpersticion).

De punta a punta

Más allá de la presentación de este domingo, durante la charla también apareció algo que merecía una mención aparte: Lamentario, el disco que Salas Velatorias editó en noviembre y que terminó de marcar una nueva etapa para la banda.

¿Dónde empezó a gestarse el álbum? Para Juan, la respuesta parece estar en un verano atravesado por el calor, el encierro y las constantes ganas de hacer música. Entre encuentros eternos junto a Fede e Iñaki, el grupo pasó meses componiendo casi sin freno, dejando que las canciones fueran apareciendo una atrás de la otra, casi como si el disco ya estuviera dando vueltas en el aire antes de encontrar su forma definitiva. “Nos juntábamos todo el tiempo a componer, componer y componer. Llegamos a hacer 18 temas y después fue seleccionar qué canciones realmente construían el universo del disco”, recuerda.

Ese proceso terminó moldeando un trabajo mucho más ambicioso que los anteriores, no solamente desde el sonido sino también desde la manera en la que fue pensado. Un disco en que el post-punk sigue siendo una raíz evidente, pero en donde aparecen también capas de rock nacional, climas cinematográficos, saxos, momentos mucho más melódicos y una sensibilidad narrativa que atraviesa todo el recorrido del disco.

Porque si algo deja claro Juan es que la banda nunca imaginó estas canciones como piezas aisladas. Por el contrario, el álbum fue construido desde la idea de recorrido, de experiencia completa, una historia que para ser entendida necesita ser escuchada de principio a fin.

“Estoy muy en contra del consumismo rápido de la música. Se ha perdido la experiencia de poner un disco de punta a punta y decir: ‘a ver qué tiene esta persona o este grupo musical para contarme’”, reflexiona el músico. En tiempos dominados por playlists, adelantos y canciones pensadas para circular rápido en redes, Salas Velatorias decidió ir hacia otro lado. “Pensamos mucho el orden de los temas, los climas y los momentos del disco”, agrega.

Y eso se nota desde el comienzo. El tracklist avanza como una especie de viaje emocional donde cada canción parece empujar a la siguiente:

Si bien hay canciones que golpean desde lo político y otras que se mueven desde un lugar mucho más íntimo, todas parecen convivir dentro de un mismo universo. “Cripto boluditos”, por ejemplo, aparece como una de las bajadas más directas del disco frente al contexto social actual. “Creo que no tiene grises la letra”, admite Juan. En cambio, “Diciembre” se mueve desde la nostalgia, el desarraigo y esa sensación de abandonar algo conocido para empezar otra vida lejos del barrio y de los afectos cotidianos.

“Una de tantas almas”, por otro lado, pone el foco sobre la alienación contemporánea y el modo en que las redes sociales atraviesan la experiencia cotidiana. Pero detrás de esa mirada también aparece algo más profundo: la sensación de vacío, la banalidad emocional y cierta naturalización de vínculos cada vez más mediados por las pantallas. “Habla también un poco de la muerte, habla también de la banalidad en la cual estamos hoy día. ‘Una de tantas almas» en tu pantalla lo podés llevar hasta -en la acción de- abrir Instagram. Tenemos un montón de personas ahí, estamos todos conectados a través de una red social que hoy día se volvió algo completamente canónico, completamente normal”, reflexiona Juan. Y justamente ahí aparece una de las tensiones más fuertes del disco: la convivencia constante entre la hiperconexión digital y el vacío emocional.

En el medio también aparecen momentos puramente atmosféricos. “En la urbe”, por ejemplo, funciona casi como una transición cinematográfica dentro del álbum, una pausa que introduce nuevos sonidos y modifica completamente el clima de lo que viene después. “Primero aparece el saxo y después empiezan todos los temas donde los vientos participan. Hay cosas muy pensadas ahí”, explica Juan.

Incluso el propio nombre del disco nació desde esa necesidad. Lamentario, explica el guitarrista, no existe formalmente como palabra, sino que funciona como una especie de concepto inventado alrededor del lamento y de todas las emociones que atraviesan las canciones. “Lamentario es una composición, no significa nada realmente. Puede ser un juego de palabras, pero engloba bastante bien todo lo que es el disco”, cuenta.

La búsqueda conceptual también terminó trasladándose a lo visual. La portada —dominada por tonos rojos intensos y una imagen tomada durante una sesión fotográfica en el cementerio de Alberdi— apareció recién sobre el final del proceso creativo, cuando el disco ya estaba prácticamente terminado. “Pasamos por muchas portadas y terminamos definiéndola a una semana de mandar el disco a distribución”, recuerda Juan. Y agrega: “Creo que el rojo brillante y los colores cálidos tienen mucho que ver con el sonido del disco”.

Pero detrás de toda esa construcción conceptual también hay una lógica colectiva. Los instrumentos entran y salen, se corren, se superponen y dialogan constantemente sin competir entre sí. “Creo que la clave está entre la simpleza, la armonía y saber qué aportar dentro de una canción”, sostiene el guitarrista. Y completa: “Sabemos en qué momento dar un paso adelante y en qué momento dar un paso atrás. Nunca pensamos la música desde el ego o desde ver quién se luce más”.

Tal vez por eso el disco transmite una sensación tan orgánica: porque detrás de las guitarras oscuras, los saxos y las capas de sonido, lo que aparece todo el tiempo es una banda pensando cómo transformar emociones y recuerdos en canciones capaces de sostenerse mucho más allá de una escucha rápida.

Con presentaciones en Río Cuarto, Córdoba, Buenos Aires y San Luis, las canciones de Lamentario llegan hoy al escenario del Quality. Es la cita definitiva para celebrar un año de autogestión y cultura alternativa en el corazón de la ciudad.

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