Pasadas las 21:45, el escenario del estadio Juan Domingo Perón se transformó en un espacio de catarsis colectiva cuando Ricardo Arjona dio inicio a su esperado tour “Lo que el Seco no dijo”. Bajo una estética de “Cabaret Seco” — esta última palabra rescata su apodo de infancia— el artista y su elenco aparecieron vestidos de negro y con los sombreros característicos, sumergiendo a cientos de fans en una atmósfera íntima y narrativa. La velada comenzó con la fuerza de «Gritos», para luego dar paso a himnos generacionales como «El problema» y «Acompáñame a estar solo», que fueron cantados de punta a punta .
A medida que el show se desarrolló, Arjona profundizó en el concepto de la gira interpretando «El mundo se volvió un cabaret». La propuesta musical transitó desde la introspección hacia ritmos de merengue, mezclando sus clásicos con una sonoridad renovada.
En medio de este despliegue, el músico se tomó el tiempo para conectar con su historia en la ciudad. Con nostalgia, recordó: “La primera vez que vine yo fue a la vieja usina. lo recuerdo como si fuera ayer, me acuerdo de la vieja usina (hoy Plaza de la Música), me acuerdo del concierto y de la cordobesa que llegó en moto a un asado que tuve, que no volví a ver nunca y la que recuerdo todos los días de mi vida, en algún lado debe estar”.
Sin embargo, la gran sorpresa de la noche llegó con una ingeniosa reinterpretación de uno de sus himnos. Con un taxi amarillo de fondo y acompañado por una formación de saxofón, trompeta y violín, Arjona presentó una inédita versión de «Historia de Taxi» en ritmo de cuarteto. El gesto fue sellado por sus bailarinas, quienes bailaron al ritmo del «tunga-tunga» y la marca registrada de «La Mona» Jiménez:
Y cuando parecía que el espectáculo no podía superarse, Ricardo invitó nuevamente a Euge Quevedo para cantar «Fuiste Tú». Esta vez de local, la «muela» se tomó revancha con una versión impecable que se llevó todos los aplausos.
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