Skay llenó de rock el Auditorio de La Falda en su primer show del año

Debut absoluto en el Anfiteatro Municipal Carlos Gardel, Gibson histórica y un pogo que hizo vibrar a las sierras cordobesas.

Skay

Banderas, cánticos y clásicos eternos acompañaron una noche cargada de mística junto a Los Fakires.

La noche del sábado 24 de enero quedó marcada en la memoria rockera de La Falda. Por primera vez, Skay Beilinson pisó el escenario del Anfiteatro Municipal Carlos Gardel y convirtió el predio en un ritual ricotero que hizo latir las sierras cordobesas.

La elección del lugar no fue un detalle menor. La Falda es sinónimo de historia del rock argentino. En ese mismo anfiteatro, durante los años 80, se realizó el mítico Festival La Falda Rock, considerado el primer gran encuentro masivo del género en el país, por donde pasaron Charly García, León Gieco, Serú Girán, Litto Nebbia y Fabiana Cantilo, entre otros. Décadas después, la ciudad mantiene viva esa tradición con ciclos como La Falda Bajo las Estrellas y con una temporada de verano que combina eventos gratuitos y recitales pagos como el de Skay.

Pasadas apenas las 22, se apagaron las luces y los primeros acordes de “Arcano XIV” confirmaron lo que todos presentíamos. Entre banderas ricoteras y el canto que bajaba desde todos los sectores —“es una noche especial, no te la podés perder, toca el corazón de Patricio Rey”— el clima dejó de ser el de un recital para convertirse en ritual.

Acompañado por Los Fakires, una banda que ya suena aceitada y afilada, el Flaco fue construyendo una lista que equilibró con precisión su etapa solista con esos himnos que forman parte del ADN ricotero. Sonaron “Gengis Khan”, “Tal vez mañana”, “Soldadito de plomo”, “Aves migratorias”, “En la cueva de San Andrés”, “Ángeles caídos”, “Presagio” y “El fantasma del 5to piso”, con un audio impecable que dejaba lucir cada detalle de su guitarra.

Y hablando de guitarras, hubo un momento destacado: Skay volvió a colgarse su histórica Gibson SG, la misma que no llevaba al escenario desde hacía más de tres años. No fue un detalle menor. Ese gesto tuvo un peso simbólico enorme.

Los picos emocionales llegaron, claro, con los clásicos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. “Todo un palo” y “Jijiji” convirtieron el anfiteatro en un pogo descomunal. Y el medley de “El pibe de los astilleros / Nuestro amo juega al esclavo” fue directamente un viaje en el tiempo.

Promediando la noche también aparecieron “El Golem de Paternal”, “Yo soy la máquina”, “La pared rojo lacre”, “Chico bomba”, “Late” y el cierre con “Oda a la sin nombre”, minutos antes de las 00, cuando ya nadie quería que terminara.

El debut de Skay en La Falda no solo fue su primer show de 2026, sino también una confirmación de que la ciudad cordobesa sigue siendo territorio sagrado para el rock nacional. La próxima parada ya está anunciada: el 14 de febrero en la Plaza de la Música de Mar del Plata.

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