El embalse del dique La Quebrada, situado en la región de Sierras Chicas, alcanzó en las últimas horas la cota de vertedero como consecuencia de las intensas lluvias registradas en la zona. Ante esta situación, se realizaron maniobras en los órganos de evacuación, que incluyeron la apertura de una válvula con caudal mínimo, informaron desde la Administración Provincial de Recursos Hídricos (APRHI).
El presidente de la APRHI, Guillermo Vilchez, supervisó las tareas y explicó que “nos encontramos en el dique La Quebrada realizando la apertura de una de las válvulas para, junto con el vertedero y lo que produce la planta potabilizadora, permite bajar el nivel del embalse y generar un equilibrio entre el caudal que ingresa por los ríos y el que es posible erogar”.
En ese sentido, señaló que la maniobra responde a que el embalse llegó a cota de vertedero y a la previsión de nuevas precipitaciones. “El objetivo es manejar el sistema de manera controlada y tratar de contener el mayor volumen posible para terminar la temporada con un nivel apto para la potabilización durante todo el año”, indicó.
Las lluvias recientes permitieron también que otros diques de la provincia registren niveles elevados, lo que representa un alivio tras meses de escasez hídrica. Asimismo, subrayaron que el manejo planificado de válvulas garantiza una evacuación segura del excedente, protegiendo tanto la infraestructura como las zonas ubicadas aguas abajo.
El impacto en turistas y vecinos
A la relevancia técnica del hecho se suma la mirada de quienes visitan el lugar y disfrutan del embalse en este día tan especial. Daniel, ciclista de Jesús María, destacó el valor paisajístico y deportivo de La Quebrada, y celebró el momento que atraviesa el dique.
Señaló que “el clima por suerte está acompañando ahora, porque venimos de casi diez años de sequía”, y recordó que tiempo atrás el nivel del agua estaba muy por debajo del actual. Para él, ver el embalse en estas condiciones es “hermoso” y remarcó que el lugar es muy elegido para actividades como el ciclismo y la natación en aguas abiertas.
También vecinos de la región se acercaron para presenciar el acontecimiento. Alejandro, de Salsipuedes, llegó al dique acompañado por su nieta y expresó la alegría que genera ver el embalse lleno. Contó que “esto no ocurre siempre” y que observar el agua desbordar “es una alegría”, especialmente luego de años de escasez.
En relación con la apertura de la válvula tras ocho años, sostuvo que es una oportunidad para tomar conciencia y remarcó que “el agua no es infinita, es un bien que hay que cuidar”.
