«La justicia social no es un invento de la política contemporánea, sino que hunde sus raíces en la propia tradición bíblica porque Dios se ocupa del huérfano, de la viuda y del extranjero», exclamó el cardenal y arzobispo Ángel Sixto Rossi en la presentación del libro “Francisco: mensajes a los movimientos populares”. Para cerrar la idea, continuó: «Por eso, defender la justicia social no significa quitarle algo a alguien, significa crear las condiciones para que cada persona pueda desarrollar su dignidad». El reciente texto, editado por la Imprenta Social de Fierro, se presentó este jueves 27 en el auditorio de la Universidad Católica de Córdoba.
El evento congregó a decenas de representantes de organizaciones locales, cooperativas, agrupaciones estudiantiles y sacerdotes, entre otros, alrededor de siete mensajes que el papa Francisco compartió a lo largo de su pontificado para los movimientos populares, los cuales fueron reunidos en esta obra. La máxima autoridad de la Iglesia católica en la ciudad escribió el prólogo; Sergio Job, abogado y dirigente de Córdoba Comunidad, redactó la introducción; y Juan Grabois, diputado nacional y dirigente social, se encargó del epílogo.
Rossi explicó que este libro resulta valioso porque permite recuperar una dimensión de Francisco «que muchas veces quedó atrapada en las disputas políticas y en las etiquetas simplificadoras». Además, resaltó el vínculo que el referente argentino tuvo con quienes consideraba «poetas sociales»: los integrantes de las agrupaciones que se organizaron para encauzar diferentes demandas.
Por otro lado, Job retomó la figura de Francisco y su impacto en las acciones de la Iglesia local. Según su relato, el pontífice influyó de tal forma que los colectivos ponderados en la publicación y la institución religiosa pudieron tejer puentes en común, un proceso que se reforzó con la asunción de Rossi como arzobispo.
En esta misma línea, Grabois recordó cuando Bergoglio, durante su etapa en Buenos Aires, desarrolló tareas con cartoneros, costureros de talleres clandestinos y demás personas excluidas, acciones que significaron mucho en su forma de reivindicar la Doctrina Social de la Iglesia. Asimismo, el dirigente rememoró los debates sobre el trabajo y la tecnología presentes en la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, quien visitará el país en noviembre de este año.
Experiencias con Francisco
A lo largo de la exposición, los oradores compartieron vivencias personales con Francisco. El recuerdo más reciente fue el narrado por Grabois sobre una visita a la residencia de Santa Marta: contó que en una puerta del lugar había un cartel que decía «Vietato lamentarsi» («Prohibido quejarse»), lección fundamental que definió el legado del pontífice a la hora de enfrentar situaciones difíciles.
Por su parte, el cardenal Rossi evocó una anécdota de décadas atrás, cuando Bergoglio era rector del Colegio Máximo y de las Facultades de Filosofía y Teología en San Miguel. En esa ocasión, le ordenó a los jóvenes seminaristas abrir un comedor en el barrio Manuelita. Ante la preocupación de los estudiantes por planificar a mediano plazo, Bergoglio resolvió: «No, se inaugura mañana». Y así fue: al día siguiente abrieron el espacio sirviendo una olla bajo un gran árbol.
Emocionado, Rossi concluyó: «Ese era Francisco: un hombre terriblemente interpelante, con una agresividad por el Evangelio totalmente maravillosa».
