A 11 años de la primera movilización nacional, las principales ciudades del interior cordobés también protagonizaron este miércoles una jornada histórica de lucha contra la violencia de género. Miles de personas se movilizaron en un clima atravesado por la conmoción del reciente femicidio de Agostina Vega y el rechazo al desmantelamiento de políticas públicas de género.
En Río Cuarto, la convocatoria superó los 5.000 manifestantes. La jornada comenzó con una asamblea en el Galpón Blanco y continuó con intervenciones artísticas en la Herradura de El Andino, para culminar en una masiva concentración frente a los Tribunales, donde se exigieron leyes que protejan a las mujeres y se criticó duramente la «inoperancia del Poder Judicial» y la lentitud burocrática en el caso de Agostina Vega.
En Alta Gracia la movilización tuvo un carácter regional inédito, con columnas que partieron a pie desde Villa La Bolsa y Valle Alegre. Además del pedido por Agostina, el Valle de Paravachasca reclamó por la aparición con vida de Delicia Mamani Mamani, desaparecida desde noviembre de 2025. En el documento leído al cierre de la marcha, las organizaciones feministas cuestionaron el desfinanciamiento de las políticas de género y responsabilizaron al Estado por la persistencia de la violencia machista. Además, expresaron su «más enérgico repudio y profundo dolor» por los femicidios de Agostina Vega, Dulce Johanna Graneros y Noelia Velázquez Torres, y reclamaron la aparición con vida de Delicia Mamani Mamani, desaparecida desde noviembre de 2025.
En Villa Carlos Paz, la marcha partió desde la Plaza del Avión hacia el centro de la ciudad. Durante la movilización, la comunidad volvió a reclamar justicia por Andrea Castana, cuyo crimen en el Cerro de la Cruz permanece impune tras más de una década, y recordó a Ingrid Vidosa, la joven de 25 años asesinada por su pareja en agosto de 2015. «Tu ausencia duele, pero tu recuerdo es nuestro refugio de lucha», expresaban las pancartas en una jornada atravesada por la memoria y el reclamo de justicia.
Entre los presentes se destacaron integrantes de Jubilados Autoconvocados Punilla, que marcharon junto a organizaciones feministas, sociales y sindicales. A medida que avanzaba la columna, las calles céntricas se fueron colmando de manifestantes, lo que obligó a interrumpir el tránsito en distintos sectores, incluido un tramo de la avenida 9 de Julio.
En Villa María cientos de personas se concentraron en Plaza Centenario y marcharon hacia los Tribunales provinciales. El momento más emotivo fue el testimonio de Eliana Becerra, madre de Delfina Aimino, víctima del primer femicidio del año. También se exigió la aparición de Lian Gael Flores Soraide, el niño desaparecido en Ballesteros.
Con profundo dolor, Becerra cuestionó el accionar de la Justicia y sostuvo que el crimen de su hija pudo haberse evitado. “Yo sí tengo respuesta de la Justicia, pero a mí no me van a devolver a Delfina. Nadie hizo nada. Con todas las acusaciones que tenía el imputado, nadie hizo nada. Hoy no tengo a mi hija”, expresó.
La mujer aseguró que existían señales de alerta previas al femicidio. “Fue previsible. Este tipo dio un montón de alertas y nadie hizo nada”, afirmó.
Finalmente, dirigió un mensaje a las instituciones educativas y a la sociedad en general: “La escuela es el segundo hogar. Cuando dicen que algo pasa, que algo anda mal en la escuela, es porque algo anda mal en la casa. Por favor, que no haya más Delfinas, ni Agostinas, ni ninguna”.
Mientras que en San Francisco la movilización partió desde Plaza Vélez Sarsfield hasta el Centro Cultural. La jornada contó con la presencia del intendente Damián Bernarte, quien afirmó que «nadie se acostumbre a convivir con lo inaceptable». Desde el Movimiento Feminista destacaron que, a 11 años del primer grito, la participación de los vecinos demuestra que la violencia de género sigue conmoviendo a la sociedad.
