La presente publicación es un homenaje a “La Pelada de la Cañada”, el personaje más célebre y original en la historia del miedo cordobés que, a su vez, siguió siendo un misterio que nunca se llegó a resolver, aunque varios supuestamente intentaron descifrarlo, pero eso es otro cantar. Su primera aparición, en los diarios locales, data de 1895 y de la misma manera, la noticia de su última aparición- valga la redundancia- es en 1925, es decir que hoy rondaría los 101 años, motivo fundamental de este querido y humilde homenaje.
Confieso que me di cuenta de esto el año anterior, cuando planeaba la “Caminata: Leyenda negra y humor. Cartografía cultural intangible del corredor Caseros” que realizo todos los años en el marco del Festival pensar con Humor. En ese momento, me vino al cruce una de las anégdotas que da cuenta del humor de Borges. La historia es la siguiente: alguien, en el velorio de su madre que había llegado a los 99 años, se lamenta de que no había superado los cien: 100. Es decir que no había logrado cumplir un siglo de existencia. El escritor argentino, ante el comentario le respondió con elegancia:-“Usted exagera los encantos del sistema decimal” . Por esta razón quizás opté por recordar los 101 años de la noticia de la última actuación de La Pelada, en una suerte de doble homenaje, también a la inventiva del escritor.
“La Pelada de la Cañada” debe sus innumerables relatos de primera mano, por supuesto, a aquellos que han dado cuenta de su existencia real, sobre todo de esa costumbre que tenía “la peladita” de descubrir, contigua a su víctima de susto, su pelada espectral. Considerada por muchos y muchas como un alma en pena que deambulaba próxima al arroyo de la Cañada cerca del “Abrojal” o del “Infiernillo”, tuvo en vilo a toda la ciudad colonial hasta que cesaron de verla. De todas maneras, “La Pelada de la Cañada” no deja de ser un personaje nacido del imaginario local, un punto de inflexión entre la ciudad colonial y la moderna ciudad que se perfilaba ya, a principios del siglo XIX, con la llegada de la luz eléctrica y los tranvías.
Existen algunas referencias de que “encontraron” en 1926 y 1939 a unos pelados que se hicieron pasar por ella cerca del “Infiernillo” ( grupo de caseríos que estaba en el cruce de la Cañada y el río Suquía). Los cierto que estos pelados fueron descubiertos por la guardia local, pero no eran “La pelada”, eran “Los Pelados” que, broma aparte, aprovecharon su memoria de susto para hacerse pasar por ella y de paso quedarse con pertenencias ajenas.
Este homenaje lo puedo hacer con toda tranquilidad, pues he tenido la suerte de haber recibido el relato directo de mi abuela paterna, Elisa Georgina, quién en una siesta del 31 de enero de 1999, mientras la ayudaba hacer la ensalada de frutas para su cumpleaños, me reveló que ella se había encontrado frente a frente con “La Pelada de la Cañada” en 1925 y me confirmó su existencia real.
Este encuentro legendario ocurrió por una casualidad. Uno de sus hermanos estaba con escarlatina, fue entonces que la enviaron a buscar un remedio para él en la “Botica de los Jesuitas”. Algo así como una farmacia que estaba en aquella época en la calle “Constitución”- hoy Caseros- pasando la Cañada, cerca de la Compañía de Jesús. Es más, me recordó el detalle de que, el arroyo de la Cañada se cruzaba por un tronco de árbol grueso, es decir que todavía no se había construido la Cañada como la conocemos hoy con sus puentes de piedra. Y me dijo: “-Eran las cuatro y pico de la tarde, ya era otoño por las hojas que cubrían las calles. Fue entonces que crucé por aquel “puente natural” haciéndome la campeona y ya del otro lado, sentí un silbido particular y la cercanía de alguien que, por detrás de mi hombro derecho, pronunciaba con claridad mi nombre en un verso”:
“-Elisa, cara de cornisa,
Elisa, la de la canción
Elisa, la que se paraliza (…)”
Y siguió relatando: -“El tono burlesco y esos versos con mi nombre- continuó compenetrada- hizo que me diera vuelta porque pensaba que era una compañera de la escuela normal, una amiga o algún primo político, quizás. Supuse que era alguien conocido que me estaba haciendo bromas, pero no. Era ella, “La Pelada de la Cañada” en persona, retacona como de mi altura de vieja un poco más, vestida toda de negro quien descubrió el manto de su cabeza mostrándome su pelada espectral (…)
Claro está, que hay muchas versiones de La Pelada y las que más ha provocado terror es su versión fantasmal. De hecho, las mujeres de la época dan cuenta de que ella, como tal, existió y luego siguió a apareciendo como “La Viudita” porque su alma siguió penando, hasta que, gracias a las velas de los lunes y las oraciones, pudo descansar en paz.
Para continuar con esta historia del personaje más célebre en la historia del miedo cordobés y muchos otros de la ciudad de Córdoba, los invito a la “Caminata: Leyenda negra y humor© Cartografía cultural intangible del corredor Caseros” que se realizará el día sábado 25 de julio a las 16 hs. en el marco del XIX Festival Pensar con Humor partimos del Teatro Real, San Jerónimo 66 y finalizamos en el Palacio de Justicia, Caseros 551, cuya duración será de 120 minutos. Autora del proyecto y narraciones: Profa.: Lic. Stella Navarro Cima. La actividad es “libre y gratuita”. Traer calzado cómodo.
¡Los espero!
Stella Navarro Cima
Especialista en lectura, mitos, leyendas y humor
DNI 2277301
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