Crimen del choripanero: el acusado confesó el asesinato

Crimen del choripanero: el acusado confesó el asesinato

El juicio por el asesinato de Fabián Bustamante, de 28 años, el empleado de un puesto de choripanes que murió de un disparo en el pecho en enero de 2018, concluirá la semana próxima con la condena al único acusado, Enzo Burgos, de 22, quien ayer confesó el crimen.

El caso, que se ventila en la Cámara 12ª del Crimen con jurados populares, tuvo un inesperado giro cuando el acusado, que está imputado por homicidio en ocasión de robo, reconoció la autoría del hecho luego que los testigos aportados por la defensa mostraran ciertas inconsistencias en los testimonios.

El fiscal a cargo de la causa, Mariano Antuña, señaló que “al ser interrogados, los integrantes de un matrimonio de apellido Herrera se contradijeron en varias oportunidades”. En las declaraciones, ambos señalaron que Burgos se quedó en su casa desde la tarde del 27 de enero hasta la madrugada del 28 de enero, ofreciendo así una coartada para no involucrarlo en el crimen, ocurrido a la medianoche.

“Siempre sostuvieron que esa noche, el acusado se quedó a ver el partido de Belgrano. Cuando se les consultó acerca del rival y el resultado, dijeron no recordar ninguna de las dos cosas. El hombre dijo que lo único que se acordaba era que habían empatado”, expresó Acuña, quien aseveró que una vez finalizadas las declaraciones pidió que se los retuviera para imputarlos por falso testimonio “a partir de las evidentes contradicciones”.

El propio fiscal señaló que Belgrano no jugó ningún partido el 27 de enero por la noche, sino que recién lo hizo al día siguiente. “Luego de esto, el propio acusado mantuvo una reunión con su defensa y confesó ser el autor del crimen y le pidió perdón a la familia”, aseguró Antuña. A partir del giro, se decidió no continuar citando testigos y pasar a un cuarto intermedio hasta la semana próxima.

Bustamante era oriundo de Jujuy y había llegado a nuestra ciudad para “probar suerte”. Había conseguido trabajo atendiendo el carro de venta de choripanes ubicado en avenida Colón al 1700, en cercanías de la sede central del Registro Civil. La noche del crimen, Burgos increpó a Bustamante para robarle el celular y le asestó un disparo en el pecho, tras lo cual se dio a la fuga. Sin embargo, a raíz de una llamada anónima, la Policía dio con el asesino y lo detuvo dos días después.

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