El pedido de detención de Ariel Cejas alborotó los pasillos de Tribunales II este viernes, principalmente por las ramificaciones que el caso podría desencadenar.
Se trata de un conocido comerciante de la zona, que desde hace 20 años mantiene un quiosco frente al edificio ubicado en calle Fructuoso Rivera 720 de barrio Observatorio, y que diariamente repartía comida dentro del palacio judicial.
El escándalo se originó luego de que un grupo de abogados denunciara a Cejas por el presunto sobro de coimas. Acusación que se sumó a otra realizada por el fiscal de la Cámara 12, Mariano Antuña, luego de que en un juicio la madre de un acusado testimoniara que le había pagado al comerciante para recuperar su libertad.
El comerciante imputado se encuentra prófugo y con pedido de captura. Su abogado defensor, Juan Domingo Gacitúa, dijo esta mañana que la denuncia se originó por una serie de denuncias de supuestas estafas cometidas por Cejas, tras lo cual se ordenó un allanamiento y se secuestraron algunos elementos que, para el letrado “no son relevantes para la causa”. “Mi cliente está muy tranquilo, hemos presentado un pedido de mantenimiento de su libertad ya que se lo acusa de estafas reiteradas, un delito excarcelable que va de 6 meses a tres años de prisión”.
“No se ha podido corroborar que efectivamente haya cobrado plata en nombre de jueces y fiscales, al momento no hay ningún elemento incorporado a la causa que permita acreditar que mi cliente así eso”, remarcó Gacitúa.
Las coimas podrían haber ascendido los 60.000, 70.000 e incluso por encima de los 100.000 pesos.
La imputación de Cejas se enmarca en el inciso 10 del artículo 173 sobre Estafas y otras defraudaciones del Código Penal, el cual se aplica a todo aquel que “defraudare, con pretexto de supuesta remuneración a los jueces u otros empleados públicos”.
