Sondeos anticipan una ventaja opositora sobre Netanyahu en el Parlamento

Las encuestas a boca de urna proyectan entre 52 y 53 escaños para el bloque liderado por Gadi Eisenkot y 50 para la coalición del primer ministro.

Sondeos anticipan una ventaja opositora sobre Netanyahu en el Parlamento

El primer ministro Benjamin Netanyahu denunció intentos de fraude.

Los primeros sondeos a boca de urna de las elecciones legislativas de Israel anticipan una ventaja del bloque opositor liderado por el ex jefe militar Gadi Eisenkot sobre la coalición del primer ministro Benjamin Netanyahu, aunque ninguno de los dos alcanzaría la mayoría necesaria para formar gobierno. Las proyecciones de las principales cadenas de televisión otorgan entre 52 y 53 escaños a la oposición, frente a 50 para el oficialismo, en una Cámara de 120 bancas.

Los resultados preliminares reflejan una contienda sin un ganador claro y anticipan negociaciones complejas para reunir los apoyos necesarios. Ninguno de los bloques alcanzaría los 61 escaños requeridos para obtener la mayoría parlamentaria, mientras que los partidos árabes podrían sumar entre 17 y 18 bancas y convertirse en actores decisivos en la conformación del próximo gobierno.

Pese a la ventaja del conjunto opositor, el Likud, el partido de Netanyahu, se perfila como la fuerza individual más votada, con entre 24 y 25 escaños. Por su parte, el Yashar, encabezado por Eisenkot, obtendría entre 21 y 23 bancas, según las distintas proyecciones televisivas.

La jornada electoral estuvo marcada por una participación del 74,3% del padrón, equivalente a unos 5,45 millones de votantes sobre un total de 7,3 millones de ciudadanos habilitados. El porcentaje, registrado a las 20 de este martes, hora local, superó ampliamente el 66,3% contabilizado a la misma hora durante las elecciones de 2022 y se ubicó entre los niveles más altos de las últimas décadas.

Una elección decisiva para Netanyahu

Los comicios son los primeros desde los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y se desarrollan en medio de fuertes cuestionamientos al liderazgo de Netanyahu, tanto por las fallas de seguridad que permitieron aquella ofensiva como por el rumbo de las operaciones militares israelíes posteriores.

El primer ministro, que acumula 19 años no consecutivos en el poder, centró su campaña en la seguridad nacional y en su relación con el presidente estadounidense, Donald Trump. Durante la jornada, llamó a los ciudadanos a acudir a las urnas y advirtió sobre el riesgo que, según él, representaría un gobierno respaldado por la izquierda y los partidos árabes.

Tras emitir su voto en Jerusalén, Netanyahu también acusó a sectores árabes de intentar “robar las elecciones”. Sus declaraciones se produjeron después de que la Policía detuviera a tres sospechosos en el sur del país en una investigación por una presunta compra de votos vinculada al partido islamista Ra’am.

Las acusaciones se sumaron a la polémica por las medidas de vigilancia electoral impulsadas por el Likud y sus aliados en localidades de mayoría árabe. Según reportes de medios israelíes, el partido había preparado denuncias por supuestas irregularidades y planeaba desplegar activistas en centros de votación. Organizaciones civiles, por su parte, advirtieron sobre los límites legales de esas tareas de supervisión.

Eisenkot y la oposición celebraron las proyecciones

El bloque opositor presentó los resultados de las encuestas como una señal de desgaste del gobierno. Gadi Eisenkot, presidente de Yashar y principal rival de Netanyahu, sostuvo que las proyecciones reflejan una “falta total de confianza en Netanyahu y en el Gobierno del 7 de octubre”.

“Actuaré de inmediato para hacer cumplir la voluntad del pueblo, reemplazar al gobierno de Netanyahu y establecer un Gobierno sionista que impulse el servicio militar obligatorio lo antes posible”, afirmó en un comunicado difundido tras conocerse los sondeos.

El ex primer ministro Yair Lapid, aliado de Naftali Bennett, también celebró las proyecciones y aseguró que el bloque oficialista había sufrido una derrota. Sin embargo, la ventaja opositora no garantiza un cambio de gobierno, ya que Eisenkot deberá conseguir el respaldo de otras fuerzas para alcanzar la mayoría parlamentaria.

El ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel construyó su campaña sobre una imagen de moderación y la promesa de investigar de manera independiente los fallos de seguridad del 7 de octubre. No obstante, mantiene una postura firme en materia de seguridad y se opone a la creación de un Estado palestino.

El papel decisivo de los partidos árabes

Uno de los datos centrales de las proyecciones es el desempeño de las fuerzas árabes, que podrían reunir entre 17 y 18 escaños. Su representación sería clave para definir el equilibrio de poder en la Knéset, aunque persisten diferencias sobre la posibilidad de que participen en una coalición o respalden un gobierno desde fuera.

Tanto Netanyahu como dirigentes opositores han descartado o cuestionado durante la campaña distintas fórmulas de cooperación con esos partidos, lo que complica las alternativas para reunir los 61 votos necesarios.

El sistema parlamentario israelí obliga a las fuerzas políticas a negociar para conformar una mayoría. Una vez que se oficialicen los resultados, el presidente Isaac Herzog consultará a los representantes de los partidos y designará al candidato que considere con mayores posibilidades de formar gobierno.

El recuento continuará durante los próximos días y las autoridades prevén publicar los resultados oficiales el 4 de noviembre. Hasta entonces, los sondeos a boca de urna ofrecen una primera fotografía de la disputa, pero no determinan quién encabezará el próximo gobierno israelí.

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