SANTIAGO DE CHILE.- Después de lanzar el lunes un paquete de medidas para reactivar la economía por 5.500 millones de dólares, el mandatario anunció ayer la entrega de un bono único por unos 124 dólares para 1,3 millones de familias vulnerables, equivalente a un cuarto del total de hogares del país. “Sé que los bonos no resuelven los problemas, o no resuelven todos los problemas, pero también sé que significa un importante alivio, una ayuda, en un momento en que tantas familias chilenas lo necesitan”, afirmó el mandatario.
La ayuda extraordinaria se pagará una única vez en enero, al igual que un bono que se entrega cada año en marzo a las familias más pobres, en un mes en que arranca el año escolar en Chile y se incrementan los gastos de las familias. Las medidas económicas fueron anunciadas luego del desplome de la economía durante octubre, con una caída de 3,4% de la actividad en el mes que se iniciaron las protestas sociales que hasta ahora han dejado 23 muertos.
Ola de denuncias de abusos contra mujeres
SANTIAGO DE CHILE.- La rebelión social chilena alcanza también a la situación de las mujeres en el vecino país, cuyo movimiento tomó un nuevo y renovado impulso en el último mes. La situación se pudo constatar en las manifestaciones encabezadas por la agrupación “Las Titas” contra la violencia de género en Chile, que el viernes se concentraron en una performance llamada “Un violador en tu camino”, que lanzó un fuerte mensaje que se expandió a nivel global debido a que la intervención se replicó en distintas ciudades del mundo, entre ellas Córdoba. Vestidas de negro y con los ojos vendados, las mujeres repetían allí un baile corográfico y cantaban el mensaje “y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía… el violador eres tú”.
La cuestión es que la manifestación tuvo tal impacto social que muchas mujeres comenzaron a contar historias de abusos que se habían guardado durante años en Chile. Por ejemplo, Francisca demoró 14 años en denunciar al ex novio de su madre, que abusó de ella cuanto tenía ocho años. “No sé muy bien cómo se empieza una funa (denuncia pública). Esta es mi historia”, escribió en las redes antes de relatar el calvario que vivió con el entonces novio de su madre, un ex sacerdote y actual director de un colegio, que la hacía meterse a su cama para abusar de ella. Como Francisca, otras mujeres utilizaron las redes sociales para denunciar públicamente a sus abusadores: “Y la culpa no era mía (siete años), ni dónde andaba (hijo mayor de la señora que me cuidaba) ni cómo vestía (ropa de día). Escribir este tuit me costó 26 años”, publicó también la usuaria “MamáGamer”, en una fórmula que se multiplicó rápidamente en las redes sociales.
