La crisis política y social en Bolivia sumó este martes un nuevo capítulo de tensión, luego de que el Gobierno anunciara una denuncia ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) contra el ex mandatario Evo Morales, a quien acusa de impulsar una estrategia de desestabilización en medio de las protestas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
El canciller boliviano, Fernando Aramayo, informó que la administración de Paz presentará una denuncia internacional por lo que calificó como un “atentado contra la democracia y la estabilidad política”, en referencia a los disturbios registrados el lunes durante manifestaciones impulsadas por sectores de la Central Obrera Boliviana (COB) y grupos afines a Morales.
“La comunidad internacional tiene que saber que el señor Morales está en un ánimo desestabilizador y de ruptura del orden democrático”, afirmó el funcionario, según reprodujo el diario paceño La Razón. Además, confirmó que Bolivia solicitará formalmente una misión de la OEA para verificar el escenario de conflictividad y violencia que atraviesa el país.
El Gobierno sostiene que, si bien algunas protestas responden a demandas sociales legítimas, las movilizaciones que reclaman la salida del presidente y derivan en episodios de vandalismo “no pueden confundirse con reivindicaciones sociales”. En esa línea, Aramayo remarcó que el Ejecutivo está dispuesto a dialogar con distintos sectores, aunque descartó negociar ante pedidos de renuncia o hechos violentos. “No se puede negociar ni dialogar el crimen. Esto es sedición, esto es terrorismo de Estado”, sostuvo.
Mientras tanto, las calles de Bolivia volvieron a ser escenario de movilizaciones masivas. Distintos sectores sociales retomaron este martes las protestas en la ciudad de El Alto con dirección hacia La Paz, epicentro de la crisis política. Entre los manifestantes se encuentran sindicatos del transporte, maestros rurales y organizaciones vecinales que denuncian el aumento de precios de la canasta básica, la escasez de combustible, la falta de dólares y el deterioro económico.
A las demandas económicas se suman los pedidos de renuncia contra el presidente Rodrigo Paz, en un clima de creciente tensión que ya dejó enfrentamientos, saqueos y ataques contra instituciones públicas, como el Tribunal Departamental de Justicia.
En paralelo, el país amaneció con 32 puntos de bloqueo en rutas nacionales, principalmente en La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí, lo que profundiza el impacto de la crisis sobre el transporte y la actividad económica.
Frente a este escenario, la ex presidenta interina, Jeanine Áñez, cuestionó los hechos de violencia y rechazó los pedidos de renuncia contra Paz. “Indigna ver cómo grupos violentos, que no representan a toda Bolivia, destruyen instituciones, saquean tiendas y generan terror”, expresó. También condenó las agresiones contra personas y pequeños comerciantes: “Nada justifica humillar a familias o atacar negocios construidos con años de esfuerzo”, señaló.
A nivel internacional, la Unión Europea (UE) pidió “calma y diálogo” y condenó los episodios de violencia. La delegación europea en Bolivia, junto con las embajadas de Alemania, España, Francia, Italia y Suecia, llamó al respeto de la democracia, el orden constitucional y los derechos humanos, al tiempo que insistió en que las protestas deben desarrollarse de forma pacífica.
Evo Morales denunció apoyo de Argentina al Gobierno boliviano
En medio de la escalada política, el ex presidente Morales lanzó acusaciones contra el gobierno del presidente argentino Javier Milei, al asegurar que Argentina brinda asistencia militar y logística a Bolivia para contener las protestas sociales.
Según Morales, la cooperación habría incluido el arribo reciente de aeronaves de la Fuerza Aérea Argentina con material destinado a las fuerzas de seguridad bolivianas. “Me informaron militares y policías que han llegado dos Hércules”, afirmó en declaraciones radiales, donde también sostuvo que existen fotografías del desembarco de “cajas y cajas de material antidisturbio”.
El ex mandatario denunció además que los aviones argentinos fueron utilizados para trasladar efectivos militares hacia La Paz y cuestionó la explicación oficial sobre una supuesta ayuda humanitaria. “Es totalmente falso”, aseguró, al tiempo que calificó como “muy grave” la supuesta intervención del gobierno de Milei.
Morales comparó la situación actual con el envío de material represivo ocurrido en 2019 durante la gestión del ex presidente argentino Mauricio Macri, en el contexto de la crisis boliviana posterior a su salida del poder. “Igualito”, respondió al ser consultado sobre las similitudes entre ambos episodios.
La denuncia del líder del MAS agrega un nuevo frente de tensión diplomática regional, mientras Bolivia continúa inmersa en una crisis marcada por protestas, bloqueos, violencia callejera y una creciente polarización política.
