Flávio Bolsonaro se impuso este domingo sobre Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil y ambos definirán la Presidencia en un balotaje el próximo 25 de octubre. Con el 99,2% de los votos escrutados, el candidato del Partido Liberal obtenía alrededor del 47,2% de los sufragios, frente al 45% del actual mandatario, una diferencia que sorprendió por las previsiones de las principales encuestas.
El resultado representó una fuerte remontada para el hijo del expresidente Jair Bolsonaro y dejó a Flávio a pocos puntos de haber conseguido una victoria en primera vuelta. El candidato opositor reunió cerca de 55,8 millones de votos, alrededor de tres millones más que Lula y unos dos millones por encima de los que había obtenido su padre en la primera vuelta de 2022.
“Estoy muy contento con el resultado; casi 56 millones de brasileños me dieron este voto de confianza. Es una señal de que Brasil quiere un cambio”, afirmó Flávio tras conocerse los resultados. Luego fue más contundente: “Es el fin de la era PT, el fin de la era PT ha sido decretado”.
Por su parte, Lula reconoció que el resultado fue inesperado y admitió que estaba convencido de que podía ganar en la primera vuelta.
“Confieso que estaba convencido de que iba a ganar en la primera vuelta”, dijo el mandatario, quien igualmente destacó la participación electoral y sostuvo que Brasil tendrá ahora que elegir entre dos proyectos políticos. “La democracia está funcionando”, señaló, en un mensaje dirigido a sus seguidores después de votar en São Bernardo do Campo, en el estado de São Paulo.
El actual presidente buscó además marcar diferencias con su rival y cuestionó a la familia Bolsonaro durante su discurso. Lula presentó la segunda vuelta como una disputa entre dos modelos de país y apuntó contra el pasado político de Jair Bolsonaro y contra su hijo, al que vinculó con distintas controversias e investigaciones. Esos señalamientos forman parte de la estrategia del oficialismo para intentar recuperar terreno entre los votantes que no apoyaron al Partido de los Trabajadores en la primera vuelta.
El desempeño de Flávio también fue significativo porque superó las expectativas de varias encuestas publicadas antes de la elección. Algunos sondeos daban a Lula como favorito o mostraban una diferencia mucho más ajustada entre ambos. Durante el escrutinio, además, la ventaja de Flávio comenzó siendo más amplia y se redujo a medida que avanzó el conteo en el nordeste, una región donde Lula mantiene históricamente uno de sus principales bastiones electorales.
Detrás de los dos candidatos quedaron Augusto Cury, con cerca del 2,9% de los votos; Renan Santos, con alrededor del 2,3%; y Ronaldo Caiado, con poco más del 2%, mientras que Romeu Zema obtuvo menos del 1%. Esos sufragios serán ahora uno de los principales objetivos de las campañas de Lula y Flávio, que deberán ampliar sus alianzas y captar a los electores que respaldaron a los candidatos eliminados.
Flávio Bolsonaro llegó a la elección como candidato del Partido Liberal (PL) y con el respaldo explícito de su padre, Jair Bolsonaro, quien permanece detenido por su condena relacionada con el intento de golpe de Estado. Durante la campaña, Flávio buscó presentarse como continuador del proyecto político de su padre, aunque también intentó imprimirle una identidad propia. Entre sus propuestas, planteó que, si llega a la Presidencia, podría designar cuatro nuevos ministros del Supremo Tribunal Federal (STF) y manifestó su oposición a la reelección presidencial.
La campaña de Lula, en tanto, estuvo centrada en reivindicar los resultados económicos y sociales de su gestión, con énfasis en la reducción del desempleo, la mejora de los ingresos y los programas de asistencia. El oficialismo también destacó medidas contra las apuestas en línea y defendió el incremento de los recursos destinados a programas sociales. Sin embargo, el resultado de la primera vuelta mostró que esos argumentos no fueron suficientes para garantizarle una victoria anticipada.
La elección movilizó a unos 158,7 millones de brasileños habilitados para votar y también definió la composición de la Cámara de Diputados, parte del Senado y los gobiernos de los estados. Ahora, con la definición presidencial postergada hasta el 25 de octubre, Lula y Flávio deberán concentrar sus esfuerzos en conquistar a los votantes de las fuerzas que quedaron fuera de la contienda.
En ese escenario, Sergio Moro, ex juez de la operación Lava Jato que condenó a Lula y actual senador del PL, ganó la gobernación de Paraná en primera vuelta, mientras que Tarcísio de Freitas, uno de los principales referentes del bolsonarismo y actual gobernador de San Pablo, fue reelegido con cerca del 63% de los votos frente al 36% de Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT).
Además, la ex primera dama Michelle Bolsonaro fue elegida senadora en el Distrito Federal de Brasil. Los tres son figuras de peso dentro del espacio político de Jair y Flávio y sus triunfos reforzaron la presencia del partido en estados de gran relevancia política y económica.
Ahora, con la definición presidencial postergada hasta el 25 de octubre, Lula y Flávio deberán concentrar sus esfuerzos en conquistar a los votantes de las fuerzas que quedaron fuera de la contienda.
