Un tribunal sirio condenó a muerte en ausencia al ex dictador Bashar al-Assad por crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos durante la guerra civil iniciada en 2011, que dejó cerca de medio millón de muertos.
Se trata de la primera sentencia de este tipo dictada por las autoridades de transición sirias, que derrocaron a Assad en diciembre de 2024. En 2026 comenzaron los juicios, tanto presenciales como en ausencia, contra figuras del antiguo régimen.
Assad huyó a Moscú en diciembre de 2024, mientras las fuerzas islamistas avanzaban hacia Damasco durante una ofensiva relámpago. Desde entonces, permanece exiliado en la capital rusa bajo la protección y estricta supervisión del Kremlin.
Durante una audiencia celebrada en un tribunal de Damasco, el juez Fakhr al-Din al-Aryan condenó al ex mandatario por delitos que incluyen asesinato premeditado, homicidio intencional de varias personas y menores de 15 años, tortura, tortura con resultado de muerte y privación de libertad, considerados crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.
El tribunal también condenó a muerte en ausencia a siete ex jerarcas militares y de seguridad del depuesto régimen, entre ellos Maher al-Assad, hermano de Bashar, quien dirigió la Cuarta División de élite del ejército y también huyó del país.
La pena capital también alcanzó a Atef Najib, primo materno del ex presidente y ex jefe de seguridad de la provincia de Daraa. Najib fue el único de los principales acusados presente en el tribunal durante la lectura del veredicto.
El ex general de brigada permaneció dentro de una jaula, vestido con uniforme de preso, mientras el juez detallaba los cargos relacionados con la represión de las primeras protestas en el sur del país. Según los registros judiciales, durante su gestión fueron arrestados y torturados adolescentes que habían realizado grafitis contra el Gobierno en Daraa en marzo de 2011.
El episodio fue uno de los principales detonantes del levantamiento contra el régimen, que comenzó como una serie de protestas sociales y terminó convirtiéndose en una guerra civil que se prolongó durante más de una década.
A diferencia de los hermanos Assad, Najib aún tiene la posibilidad de apelar la sentencia, según indicó el tribunal.
Además de Bashar al-Assad y Najib, la pena capital fue impuesta a otros seis ex altos cargos: Fahd al-Freij, Muhammad Ayoush, Louay al-Ali, Qusay Mahyoub, Wafiq Nasser y Talal al-Asimi. Todos ellos se encuentran prófugos, de acuerdo con el expediente judicial citado por la agencia estatal siria SANA.
A la audiencia asistieron el fiscal general Hasan al-Turbeh, el jefe de la Comisión de Justicia Transicional, Abdulbaset Abdullatif, representantes de organizaciones jurídicas y humanitarias internacionales y familiares de las víctimas.
Siria pidió a Rusia la entrega de los Assad
Las nuevas autoridades sirias solicitaron formalmente a Rusia la entrega de Bashar y Maher al-Assad para ejecutar las penas impuestas por el tribunal.
Sin embargo, la permanencia de ambos en territorio ruso bajo protección del Kremlin complica el cumplimiento inmediato de las sentencias.
