La guerra en Medio Oriente sumó este miércoles un nuevo capítulo de escalada militar, con intensos bombardeos de Israel contra instalaciones en Irán, ataques con misiles y drones iraníes en distintos puntos de la región y enfrentamientos indirectos en Líbano y el Golfo Pérsico.
En este contexto, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que la fuerza aérea lanzó una nueva ola de bombardeos contra decenas de instalaciones vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), incluyendo centros militares, complejos logísticos y bases utilizadas para operaciones con drones y misiles.
Entre los blancos alcanzados se encuentra el cuartel general desde donde se coordinaban ataques con vehículos aéreos no tripulados contra territorio israelí, según indicaron fuentes militares.
Las FDI señalaron que los ataques buscan debilitar las capacidades militares del régimen iraní y reducir su infraestructura operativa.
En los últimos días Israel ya había bombardeado centros estratégicos en Teherán, Isfahán y otras zonas del país, incluyendo instalaciones relacionadas con el programa de drones y depósitos de municiones.
En el ataque más reciente dentro de territorio iraní, un misil impactó contra un edificio del Banco Sepah en Teherán, lo que dejó muertos y heridos entre empleados del turno nocturno, según informó la emisora estatal IRIB.
Tras ese episodio, el cuartel central militar Khatam al-Anbiya Central Headquarters advirtió que responderá con represalias y sostuvo que el ataque a una institución financiera podría habilitar a Irán a atacar objetivos similares de Estados Unidos e Israel en la región.
Además, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica afirmó que continuará atacando bases estadounidenses e israelíes en Medio Oriente hasta que cese la amenaza militar contra Irán.
Según el CGRI, en su última ofensiva lanzó misiles y drones contra la base estadounidense Ali Al-Salem Air Base y la base naval Mohammed Al-Ahmad Naval Base en Kuwait, además de atacar instalaciones en Erbil, en Irak.
También reportó ataques contra infraestructuras militares israelíes en Tel Aviv, Haifa y Jerusalén.
En paralelo, Irán intensificó las operaciones en el Golfo Pérsico, donde se registraron ataques contra barcos comerciales y drones que impactaron cerca del Aeropuerto Internacional de Dubái, en Emiratos Árabes Unidos.
El incidente dejó cuatro personas heridas, aunque las autoridades informaron que el tráfico aéreo continuó con normalidad.
Uno de los episodios más graves ocurrió frente a la costa de Omán, donde un proyectil impactó contra el carguero tailandés Mayuree Naree, provocando un incendio a bordo.
De los 23 tripulantes, 20 fueron rescatados por la marina omaní, mientras tres permanecen desaparecidos.
La situación genera preocupación internacional porque el Estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo: por allí circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercia globalmente.
La escalada también se trasladó al Líbano, donde Israel lanzó ataques contra posiciones vinculadas al grupo chiita Hezbolá.
Uno de los bombardeos impactó en un edificio residencial en el barrio de Aisha Bakkar, en Beirut, causando daños estructurales en edificios cercanos.
El ataque se produjo mientras Hezbolá lanzaba una de las mayores andanadas de cohetes contra el norte de Israel desde que se intensificaron los combates a comienzos de marzo.
Las sirenas antiaéreas se activaron en Haifa, la región de Galilea y los Altos del Golán, mientras el ejército israelí ordenó a la población permanecer cerca de refugios.
El movimiento libanés anunció además el inicio de una ofensiva denominada Operación Al‑Asf al‑Ma’kul, nombre de origen coránico que simboliza la destrucción total del enemigo.
Según datos oficiales difundidos por distintos gobiernos, los enfrentamientos ya dejaron más de 1.300 muertos en Irán, al menos 12 en Israel y más de 500 en Líbano, además de cientos de miles de desplazados.
Mientras continúan los combates, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la guerra podría terminar pronto.
“Cuando yo quiera que termine, terminará”, declaró en una entrevista telefónica con el medio Axios, aunque funcionarios estadounidenses señalaron que aún no existe una directriz clara sobre cuándo podrían cesar las hostilidades.
