El dirigente conservador José Antonio Kast asumió este miércoles como nuevo presidente de Chile, tras imponerse con un resultado histórico en las últimas elecciones. De acuerdo con datos oficiales y análisis estadísticos, el líder del Partido Republicano se convirtió en el mandatario más votado en la historia del país, al obtener 7.246.307 sufragios, equivalentes al 58,17% del total.
Kast superó en el balotaje a la candidata oficialista Jeannette Jara, que obtuvo el 41,8 % de los votos, impulsado por un electorado preocupado por la delincuencia, el crimen organizado y la crisis migratoria.
El elevado número de sufragios se explica en gran parte por el retorno del voto obligatorio, lo que amplió significativamente la participación electoral en comparación con comicios anteriores realizados bajo sistema voluntario.
La ceremonia de asunción
La investidura de Kast se realizó en el Congreso Nacional de Chile, en Valparaíso, con la presencia de diferentes líderes y representantes internacionales.
Entre los invitados se destacaron el presidente de Argentina, Javier Milei; el rey de España, Felipe VI de España; y el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa. También asistieron el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, y la dirigente opositora venezolana María Corina Machado, entre otras figuras.
En cambio, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, suspendió a último momento su asistencia por cuestiones de agenda. No obstante, invitó al nuevo jefe de Estado chileno a realizar una visita oficial a Brasilia, con el objetivo de mantener el diálogo bilateral entre ambos países.
Una eventual visita a Brasil daría continuidad al contacto entre Lula y Kast, iniciado en enero durante una conversación privada mantenida al margen de una cumbre de mandatarios y empresarios latinoamericanos celebrada en Panamá.
En el plano regional también llamó la atención la ausencia del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, considerado uno de los dirigentes más cercanos al flamante mandatario chileno.
Por otra parte, una reunión bilateral prevista entre Milei y Kast antes de la investidura fue cancelada por problemas de agenda.
Tras la juramentación, Kast se trasladó para encabezar un recorrido por el centro de Santiago de Chile y pronunciar un discurso desde el Palacio de La Moneda, previsto para las 21.00 hora local, el mismo horario que en Argentina.
Un dirigente de perfil conservador
Kast, abogado de 59 años, llega a la presidencia tras su tercer intento por alcanzar el poder. Fundador del Partido Republicano de Chile en 2019, previamente militó en la conservadora Unión Demócrata Independiente, fuerza política que tuvo vínculos con sectores que respaldaron la dictadura de Augusto Pinochet.
Antes de su salto definitivo a la presidencia, Kast se desempeñó como diputado durante cuatro períodos consecutivos representando distritos de la Región Metropolitana de Santiago, cargo que ocupó hasta 2018.
En el escenario político chileno, el dirigente ha sido identificado por distintos analistas como una de las figuras centrales del ultraconservadurismo, aunque la aparición de nuevos referentes de derecha más radical, como Johannes Kaiser, reconfiguró el mapa ideológico y ubicó a Kast en una posición relativamente más moderada dentro de ese espectro.
La primera candidatura presidencial de Kast fue en 2017, cuando se presentó como independiente y obtuvo 7,9% de los votos, quedando en el cuarto lugar.
Su segundo intento ocurrió en 2021, cuando ganó la primera vuelta con 27,9%, aunque posteriormente fue derrotado en el balotaje por Boric.
Finalmente, en los últimos comicios logró imponerse con un amplio margen bajo el lema “La fuerza del cambio”, con un programa centrado en mayor seguridad pública, control migratorio y reducción del rol del Estado en la economía.
Entre sus principales propuestas figura el refuerzo de la seguridad fronteriza, incluso mediante barreras físicas y sistemas de vigilancia con drones, así como expulsiones masivas de migrantes indocumentados. En el plano económico, el nuevo mandatario plantea reducir el gasto público y los impuestos corporativos para estimular el crecimiento.
Durante la campaña también buscó moderar su discurso en temas sociales, evitando posicionamientos explícitos sobre debates como el aborto, el matrimonio igualitario o la adopción por parte de parejas del mismo sexo, cuestiones que habían marcado sus campañas anteriores.
Un padre militante nazi
Kast es el menor de 10 hermanos en una familia de origen alemán. Su padre fue militante del Partido Nazi en Alemania y emigró a Chile tras la Segunda Guerra Mundial, estableciéndose en 1950 en la localidad rural de Paine.
Allí la familia desarrolló inicialmente un emprendimiento de producción de cecinas, que luego se expandió hacia negocios inmobiliarios y participación política.
Tensiones en la transición
El proceso de transición entre Kast y Boric atravesó algunos momentos de tensión en los días previos al cambio de mando. A comienzos de marzo, el mandatario electo decidió suspender una reunión de traspaso en el Palacio de Gobierno tras denunciar supuesta falta de transparencia en la información entregada por la administración saliente.
El desacuerdo se produjo en medio de una controversia vinculada a un proyecto de cable submarino entre China y Chile, considerado estratégico por ambos gobiernos.
Pese a ese episodio, ambos dirigentes mantuvieron varios encuentros durante el período de transición y protagonizaron gestos de cooperación institucional, incluso apareciendo juntos tras los megaincendios que afectaron la zona centro-sur del país y dejaron más de 20 víctimas fatales.
Con la ceremonia de asunción realizada en Valparaíso, Kast inicia ahora una nueva etapa política para Chile, marcada por un giro hacia posiciones conservadoras en seguridad, migración y economía, en un escenario regional y global complejo.
La despedida de Boric
El presidente saliente Gabriel Boric se despidió formalmente este miércoles por la mañana en el Palacio de La Moneda, antes de entregar el mando a Kast.
Boric llegó con la banda presidencial acompañado por su esposa y saludó a simpatizantes que se congregaron en las calles de Santiago de Chile, donde coreaban: “No se va, no se va, Boric no se va”.
Miembros de las Fuerzas Armadas saludaron al mandatario saliente, quien les agradeció por el cuidado del palacio presidencial. “Ha sido un orgullo y un honor trabajar con ustedes”, expresó.
“Ha sido un orgullo gigante servirles. Todos los días me levanté con energía pensando en mejorar la calidad de vida. Las críticas también me ayudaron. Y como dice el adagio, gracias por tanto, perdón por lo poco», afirmó.
En un improvisado discurso a la salida del palacio, Boric deseó éxito a su sucesor y abogó por que “la Patria esté siempre por delante”.
“Gracias a los medios de comunicación. La prensa libre es fundamental, un pilar de la democracia. Los medios libres deben incomodar al poder y a mí me incomodaron. Quiere decir que cumplieron muy bien con su función”, agregó.
Finalmente, prometió continuar activo en política: “Donde me toque estar, seguiré trabajando desde la militancia para construir un Chile más justo, mejor para todos y todas. Realmente, ha sido un orgullo servir”.
Milei asiste a la asunción de Kast para sellar su alianza con el nuevo gobierno de Chile









