Dos pandas gigantes chinos, Ping Ping y Fu Shuang, llegaron este domingo a Atlanta como parte de un nuevo acuerdo de cooperación entre China y Estados Unidos para la conservación de la especie. Los animales, nacidos en 2020, fueron trasladados desde la Base de Investigación de Cría de Pandas Gigantes de Chengdu, en la provincia china de Sichuan, y permanecerán durante 10 años en el Zoo Atlanta.
Los ejemplares viajaron desde el suroeste de China a bordo de un Boeing 777 especialmente acondicionado, denominado “FedEx Panda Express”. Sin embargo, el público deberá esperar para conocerlos: Ping Ping y Fu Shuang permanecerán alrededor de un mes en cuarentena dentro de un área biosegura del nuevo complejo destinado a los pandas. El zoológico todavía no confirmó la fecha en que comenzarán a recibir visitantes.
El convenio fue firmado entre el Zoo Atlanta y la Asociación China para la Conservación de la Vida Silvestre (CWCA), en el marco de un programa de cooperación internacional para la protección del panda gigante. Para recibir a los animales, el zoológico realizó reformas y mejoras en sus instalaciones con asistencia técnica de expertos chinos, con el objetivo de garantizarles un entorno seguro y adecuado.
La llegada de los pandas tuvo además un componente diplomático. El presidente chino, Xi Jinping, anunció el envío de la pareja durante su visita de Estado a Estados Unidos, en la que mantuvo encuentros con el presidente Donald Trump. El mandatario presentó el acuerdo como una muestra de la “amistad entre los chinos y los estadounidenses” y de la cooperación entre ambos países.
Con la llegada de Ping Ping y Fu Shuang, Atlanta vuelve a contar con pandas gigantes después de la partida de los últimos ejemplares en 2024. De esta manera, el zoológico se suma a los de San Diego y Washington como uno de los tres establecimientos estadounidenses que actualmente albergan animales de esta especie.
Los vínculos entre China y Estados Unidos en torno a los pandas se remontan a 1972, cuando los ejemplares Ling Ling y Xing Xing llegaron a territorio estadounidense tras la histórica visita del entonces presidente Richard Nixon a China. Más de 8.000 personas los recibieron bajo la lluvia y, durante su primer mes de exhibición, más de un millón de visitantes acudieron a verlos.
Desde entonces, los pandas se convirtieron en un símbolo de los vínculos entre ambos pueblos. En 1994, la CWCA firmó un acuerdo con el Zoológico de San Diego que dio inicio formal a un programa de colaboración científica para la conservación de la especie.
China utiliza desde hace tiempo los préstamos internacionales de pandas como una herramienta diplomática y una muestra de buena voluntad hacia otros países. Estos convenios también han estado vinculados a las relaciones bilaterales, con acuerdos que no fueron renovados durante períodos de mayores tensiones.
A lo largo de las últimas tres décadas, científicos de ambos países desarrollaron investigaciones conjuntas sobre comportamiento, nutrición, genética, reproducción y prevención de enfermedades. Como resultado de estos programas, 17 cachorros nacieron y fueron criados con éxito en zoológicos estadounidenses: seis en San Diego, cuatro en Washington y siete en Atlanta.
La nueva etapa de cooperación busca profundizar esos trabajos y avanzar en la prevención y el tratamiento de enfermedades, la investigación científica y el intercambio tecnológico, con el objetivo de contribuir a la conservación del panda gigante y, más ampliamente, a la protección de la biodiversidad.
En ese sentido, el traslado de Ping Ping y Fu Shuang se produce en un momento de renovados contactos entre Washington y Pekín, aunque persisten importantes diferencias entre ambos gobiernos.
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