Keiko Fujimori asumió la presidencia de Perú y prometió luchar contra la inseguridad

La nueva presidenta peruana ubicó la lucha contra el crimen como eje de su gobierno y busca recuperar la estabilidad tras años de crisis política.

Keiko Fujimori asumió la presidencia de Perú y prometió luchar contra la inseguridad

Fujimori es la primera mujer que asume la presidencia por voto popular en el país.

Keiko Fujimori juró este martes como presidenta de Perú para el período 2026-2031 y, en su primer discurso ante el Congreso, puso a la seguridad ciudadana y la lucha contra el crimen organizado como los principales ejes de su gestión.

La mandataria prometió aplicar “método, disciplina, trabajo y una ruta clara” y aseguró que su gobierno enfrentará a “las mafias que financian la extorsión, el sicariato, el narcotráfico y la minería ilegal”.

En un país marcado por la inestabilidad política y la sucesión de nueve presidentes en la última década, Fujimori llamó a la unidad nacional y pidió dejar atrás las divisiones partidarias.

No hay dos Perú distintos; hay un solo Perú, vibrante, multicultural, fuerte y milenario que está listo para ponerse de pie”, afirmó durante su mensaje de investidura.

Fujimori se convirtió en la primera mujer en llegar a la Presidencia de Perú mediante el voto popular y asumió como la 66.ª mandataria de la historia del país.

La dirigente llegó al poder tras imponerse en junio en una segunda vuelta ajustada frente al progresista Roberto Sánchez, en su cuarto intento electoral por alcanzar la Presidencia.

Asimismo, su llegada representa el regreso del fujimorismo al gobierno 26 años después del final de la administración de su padre, Alberto Fujimori, quien gobernó entre 1990 y 2000, dejando una profunda huella política en el país, tanto por sus reformas económicas como por las denuncias de abusos durante su mandato.

La inseguridad, el principal desafío

El primer gran reto de la administración será frenar el avance de las extorsiones y las organizaciones criminales, un fenómeno que golpea especialmente a comerciantes, transportistas y trabajadores independientes.

Durante su discurso, Fujimori prometió recuperar los territorios donde el Estado perdió presencia. “Vamos a recuperar cada barrio, cada carretera y cada espacio público para las familias peruanas”, afirmó, y aseguró que su gobierno utilizará todas las herramientas constitucionales para enfrentar al crimen organizado.

La presidenta remarcó que la ofensiva no estará dirigida únicamente contra delincuentes individuales, sino contra las estructuras nacionales e internacionales que financian la extorsión, el sicariato, el narcotráfico y la minería ilegal.

Entre sus propuestas figuran la construcción de una cárcel de máxima seguridad y el fortalecimiento de las herramientas judiciales para combatir a las bandas criminales. Sin embargo, sus anuncios generaron críticas de sectores opositores y organizaciones sociales, que reclaman garantías institucionales y controles para evitar abusos de poder.

Reclamos por derechos humanos y estabilidad institucional

En su discurso de asunción, Fujimori también prometió defender la democracia, la independencia de poderes, la Constitución y los derechos de todos los peruanos.

Empezaremos a escribir nuestro futuro por los próximos cinco años, ni un día más”, afirmó, en una frase dirigida a quienes cuestionan que su gobierno pueda concentrar demasiado poder, en referencia al pasado político de su familia.

La oposición reclama además revisar leyes aprobadas por el anterior Congreso, donde el fujimorismo tuvo una fuerte influencia, al considerar que algunas normas podrían haber limitado la capacidad del Estado para investigar y perseguir al crimen organizado.

A esto se suman los pedidos de organizaciones de derechos humanos y familiares de víctimas de las protestas de 2022 y 2023, que exigen una investigación por la muerte de 50 civiles durante las movilizaciones posteriores a la destitución de Pedro Castillo.

La mirada de un ciudadano peruano

Tras la asunción de Keiko FujimoriHoy Día Córdoba conversó con Cristian Remon, ciudadano peruano residente en Lima, sobre sus expectativas frente al nuevo gobierno.

El entrevistado, Cristian Remon.

El joven aseguró que la jornada se desarrolló con relativa normalidad, aunque recordó que horas antes de la ceremonia de investidura se registraron manifestaciones de rechazo organizadas por simpatizantes de Roberto Sánchez.

Luego, expresó sus críticas hacia las primeras designaciones del Ejecutivo y cuestionó especialmente los nombramientos de Carlos Espá como canciller y Luis Galarreta como presidente del Consejo de Ministros.

Sobre Espá, señaló que su escaso respaldo electoral genera dudas respecto a su llegada a un cargo de alta relevancia política. “Elegir a alguien que tuvo apenas 1% de votación para un cargo político de esa importancia no me parece una buena señal”, afirmó.

También cuestionó la designación de Galarreta y recordó su pasado crítico hacia el fujimorismo antes de incorporarse al espacio político de Fujimori. “En Perú llamamos tránsfugas a los políticos que pasan de un partido a otro. Que alguien que antes decía que el fujimorismo era lo peor que le había pasado al país ahora sea primer ministro de Keiko me parece sorprendente y es el caso de transfuguismo más horrible que he visto”, sostuvo.

Pese a la inestabilidad política que atraviesa el país, Remon consideró que el gobierno tiene altas posibilidades de completar el mandato hasta 2031 debido al respaldo político con el que cuenta. “Keiko siempre ha tenido una fuerza política importante y durante años fue el poder detrás del Congreso”, afirmó, al recordar que el fujimorismo llegó a controlar más de 70 bancas legislativas.

En esa línea, el joven apuntó contra el diagnóstico inicial de la nueva presidenta sobre la situación que recibe el país. “Es curioso que diga que está recibiendo un gobierno nefasto cuando ella también tuvo una posición de poder, con mayoría legislativa y capacidad de fiscalización durante años. No estuvo como cabeza del gobierno, pero sí detrás del Estado”, señaló.

De cara al futuro, sostuvo que uno de los principales desafíos de la nueva administración será recuperar la estabilidad política de Perú, después de años de crisis institucional y constantes cambios en la Presidencia.

Espero que haya más estabilidad política en mi país”, afirmó, al recordar que durante el último quinquenio, pese a que Pedro Castillo fue elegido presidente, cuatro mandatarios terminaron ocupando el poder tras una serie de crisis políticas.

Pese a sus reparos sobre el nuevo gobierno, Remon aseguró que espera que Fujimori pueda realizar una buena gestión y resolver los principales problemas de Perú. “Somos un país muy bonito, excelente para vivir, pero tenemos muchas brechas, especialmente una brecha de seguridad inmensa”, afirmó.

En ese sentido, remarcó que la inseguridad es una de las principales preocupaciones de los peruanos, debido al crecimiento de delitos como las extorsiones, el sicariato y los cobros de cupos, que afectan especialmente a comerciantes y emprendedores.

Da miedo emprender en el Perú, porque si emprendes te pueden cobrar cupos. La delincuencia en algunas ciudades del país está demasiado alta”, comentó.

Para Remon, la promesa de mano dura contra el crimen y la reivindicación del papel del gobierno de Alberto Fujimori en la lucha contra el terrorismo fueron factores que influyeron en el respaldo electoral obtenido por Keiko Fujimori. Sin embargo, aclaró que ese proceso fue resultado de la intervención conjunta de las fuerzas de seguridad y no de un único actor.

Varias delegaciones extranjeras asistieron a la ceremonia

En el marco de la ceremonia de investidura, 10 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos el presidente argentino Javier Milei, participaron de la transmisión del mando en Lima, junto con altas autoridades y delegaciones de organismos internacionales.

Entre los asistentes estuvieron el rey de España, Felipe VI; los mandatarios Nasry Asfura (Honduras), Daniel Noboa (Ecuador), José Raúl Mulino (Panamá), Yamandú Orsi (Uruguay), Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia) y José Antonio Kast (Chile), además de Mike Eman, primer ministro de Aruba. También participaron delegaciones de China, Estados Unidos, Japón y Corea.

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