La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró este domingo una “emergencia de salud pública de importancia internacional” ante un nuevo brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, luego de que las autoridades sanitarias advirtieran sobre el riesgo de expansión regional del virus.
El brote ya dejó alrededor de 246 casos sospechosos y al menos 80 muertes, principalmente en la provincia de Ituri, en el este de la RDC, una región atravesada por conflictos armados, desplazamientos de población y una frágil infraestructura sanitaria.
La OMS explicó que la decisión fue tomada tras consultar con los países afectados y alertó que el brote podría ser “mucho más grande” de lo que actualmente se detecta, debido a las dificultades para rastrear contagios y al contexto de inseguridad en las zonas afectadas.
Además, el organismo remarcó que, aunque se declaró una emergencia internacional, el brote todavía “no cumple los criterios de emergencia pandémica”, según el Reglamento Sanitario Internacional de 2005.
Hasta el momento, las pruebas de laboratorio confirmaron 13 casos en la República Democrática del Congo y otros casos en Uganda, incluido un ciudadano congoleño de 59 años que cruzó la frontera en busca de atención médica y falleció en Kampala, capital de Uganda.
El Gobierno congoleño confirmó el viernes pasado que los análisis identificaron la cepa Bundibugyo, detectada por primera vez en Uganda en 2007 y para la cual no existen vacunas ni tratamientos específicamente aprobados, ya que los inmunizantes disponibles se orientan principalmente a la cepa Zaire del virus.
La primera persona identificada del brote habría sido una enfermera de la zona sanitaria de Rwampara, quien murió tras presentar fiebre alta, hemorragias, vómitos y debilidad severa, síntomas característicos de la enfermedad.
Muertes inusuales y temor por la expansión
La confirmación del brote llegó después de semanas de muertes inusuales registradas en Mongwalu, una localidad minera de Ituri. Según informes del Ministerio de Salud congoleño, 55 pacientes murieron en el Hospital General de Referencia de Mongwalu entre el 1 de abril y el 13 de mayo, mientras que la mortalidad en la sala de medicina interna escaló del 9% al 31% en apenas un mes.
Además, se detectó un grupo de 15 fallecimientos dentro de una misma familia, algunos vinculados a una reunión familiar en Bunia, capital provincial.
Las autoridades sanitarias señalaron que los pacientes presentaban síntomas similares, como fiebre, dolor de cabeza, vómitos y debilidad extrema, aunque inicialmente las pruebas habían descartado la variante Zaire del ébola y otras enfermedades infecciosas.
La OMS informó que recibió una alerta sobre casos sospechosos el pasado 5 de mayo y, desde entonces, desplegó equipos de emergencia en Ituri para apoyar las investigaciones epidemiológicas y reforzar la capacidad de respuesta.
Riesgo regional y medidas de emergencia
La preocupación internacional aumentó por el riesgo de transmisión transfronteriza. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC) advirtieron que la alta movilidad poblacional, la actividad minera, los desplazamientos internos y la cercanía con Uganda y Sudán del Sur podrían acelerar la propagación del virus.
En Uganda ya se confirmaron casos importados, mientras que la RDC reportó también un caso en Kinshasa, la capital del país, correspondiente a una persona que regresó desde Ituri. Según medios internacionales, incluso se investiga un caso confirmado en Goma, ciudad actualmente bajo control rebelde.
Ante este escenario, países vecinos comenzaron a reforzar controles. Kenia activó medidas especiales de prevención en aeropuertos y pasos fronterizos, además de crear un “Equipo Nacional de Preparación para el Ébola” y un centro de monitoreo de emergencias sanitarias.
El director general de Salud de Kenia, Patrick Amoth, afirmó que las autoridades siguen de cerca la evolución del brote y pidió a la población estar atenta a síntomas compatibles con el virus, especialmente quienes hayan viajado a zonas afectadas.
Qué es el ébola y por qué preocupa
El ébola fue identificado por primera vez en 1976 en la actual República Democrática del Congo y se cree que se originó en murciélagos. Se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas y puede provocar fiebre alta, debilidad intensa, vómitos, diarrea y hemorragias severas.
Según la OMS, la enfermedad presenta una tasa de mortalidad de entre el 50% y el 80%, dependiendo del acceso a tratamiento y de la rapidez en la detección.
Esta es la decimoséptima vez que la República Democrática del Congo enfrenta un brote de ébola. El más grave ocurrió entre 2018 y 2020, cuando la enfermedad dejó cerca de 2.300 muertos.
“La República Democrática del Congo tiene una amplia experiencia en responder a brotes de ébola, y la OMS está aumentando rápidamente su apoyo a la respuesta en curso”, afirmó Mohamed Janabi, director regional del organismo para África.
