Las protestas juveniles en Alemania terminaron con saqueos y disturbios

Las movilizaciones contra el Gobierno de Friedrich Merz se extendieron por 34 ciudades y dejaron más de 100 policías heridos y 54 jóvenes detenidos. Francia también fue escenario de nuevos enfrentamientos.

Las protestas juveniles en Alemania terminaron con saqueos y disturbios

Los incidentes más graves ocurrieron en Fráncfort, donde hubo saqueos y ataques a las fuerzas de seguridad.

Una jornada de protestas juveniles contra las políticas del Gobierno de Alemania terminó este sábado con disturbios, saqueos y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en distintas ciudades del país. Los episodios más graves se registraron en Fráncfort, donde más de 100 policías resultaron heridos, uno de ellos de gravedad, y 54 jóvenes fueron detenidos, según informaron este domingo las autoridades.

Las movilizaciones fueron convocadas por el movimiento juvenil Gen Z regelt! («¡La Generación Z se encarga!») y se desarrollaron en 34 ciudades, entre ellas Berlín, Colonia, Fráncfort, Hamburgo y Múnich. Los participantes reclamaron mayores inversiones en educación, medidas frente al aumento del costo de vida y rechazaron la posibilidad de que se restablezca el servicio militar obligatorio. Aunque la mayoría de las concentraciones transcurrió de manera pacífica, los incidentes comenzaron durante la tarde y se intensificaron hacia la noche.

Disturbios y saqueos en Fráncfort

Fráncfort fue el principal escenario de los enfrentamientos, donde grupos de manifestantes encapuchados atacaron comercios, rompieron escaparates y lanzaron piedras, botellas y artefactos pirotécnicos contra los efectivos policiales. Entre los establecimientos saqueados hubo una tienda de ropa deportiva y una armería, de la que fueron sustraídas al menos dos armas que posteriormente pudieron ser recuperadas por las fuerzas de seguridad.

El ministro del Interior del estado federado de Hesse, Roman Poseck, confirmó que 54 jóvenes de entre 13 y 29 años fueron detenidos y más de 100 agentes resultaron heridos, uno de ellos de gravedad. Para contener los disturbios, la Policía desplegó hasta 1.300 efectivos en el momento de mayor tensión y se enfrentó a grupos de entre 1.000 y 1.500 jóvenes violentos, según las estimaciones oficiales.

Además, las autoridades contabilizaron 17 comercios dañados, cinco de ellos saqueados, 1.255 órdenes de desalojo y 366 controles de identidad. Poseck calificó lo ocurrido como una «noche difícil» y denunció episodios de «violencia totalmente desinhibida».

El ministro también sostuvo que entre los grupos que protagonizaron los ataques había personas vinculadas con la extrema izquierda. Por su parte, el titular del Interior alemán, Alexander Dobrindt, atribuyó los disturbios a grupos violentos que, según afirmó, se infiltraron en las manifestaciones pacíficas. Advirtió que los responsables de los destrozos y saqueos serán identificados y deberán afrontar sanciones.

Cañones de agua y gas pimienta en otras ciudades

Los incidentes también se reprodujeron en otros puntos de Alemania. En Colonia, donde se desarrolló una de las mayores concentraciones, la Policía utilizó cañones de agua para dispersar a los manifestantes después de denunciar ataques con fuegos artificiales y otros proyectiles contra los agentes. Las fuerzas de seguridad interrumpieron una de las marchas y realizaron identificaciones entre los participantes.

En Hamburgo, grupos de manifestantes levantaron barricadas y les prendieron fuego, mientras que los efectivos policiales recurrieron al gas pimienta para controlar los desórdenes. En Berlín, la principal concentración se desarrolló sin incidentes de gravedad, aunque posteriormente se registraron lanzamientos de huevos, botellas y petardos contra los agentes.

Durante las movilizaciones, los participantes exhibieron pancartas con consignas como «Es hora de resistir» y «Merz debe irse», en referencia al canciller conservador Friedrich Merz.

Una ola de protestas que se extiende por Europa

Las movilizaciones en Alemania se inscriben en un escenario de creciente descontento juvenil en distintos países europeos. Francia también fue escenario este sábado de una nueva jornada de protestas masivas contra el aumento del costo de vida, que por tercer fin de semana consecutivo reunió a miles de personas en las calles y terminó con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

Según el balance definitivo del Ministerio del Interior francés, las movilizaciones dejaron 779 detenidos y una participación de unas 320.000 personas en todo el país. La cifra de arrestos fue inferior a la de las jornadas anteriores: la semana pasada se habían contabilizado 1.314 detenciones, mientras que el 17 de octubre el número había ascendido a 2.628, en una jornada marcada por graves disturbios y saqueos.

En París se registraron algunos de los episodios más violentos. Grupos de manifestantes encapuchados y vestidos de negro arrancaron adoquines de las calles y los arrojaron contra la Policía. También lanzaron artefactos incendiarios, entre ellos un cóctel molotov que explotó junto a un agente de seguridad y le provocó quemaduras y lesiones auditivas.

La Fiscalía francesa abrió una investigación por tentativa de asesinato a raíz de ese ataque. Según las autoridades, también se arrojaron objetos explosivos contra otros efectivos policiales. Los agentes respondieron con gases lacrimógenos y cargas para dispersar a los grupos violentos.

La capital no fue el único escenario de los incidentes. En Toulouse, la Policía utilizó cañones de agua para dispersar una concentración no autorizada que reunió a varios miles de personas, en su mayoría jóvenes. En Marsella también hubo enfrentamientos entre efectivos antidisturbios y manifestantes que se habían congregado en el centro de la ciudad.

De forma similar que las protestas en Alemania, las movilizaciones francesas estuvieron atravesadas por reclamos vinculados con la pérdida del poder adquisitivo, los bajos salarios y el encarecimiento de los precios. Los participantes exhibieron banderas nacionales y sindicales, además de pancartas contra las políticas del Gobierno.

Al igual que en Alemania, las protestas en Francia estuvieron impulsadas por el deterioro del poder adquisitivo, los bajos salarios y el aumento del costo de vida. Durante las movilizaciones, los participantes exhibieron banderas nacionales y sindicales, además de pancartas en rechazo a las políticas del Gobierno.

Salir de la versión móvil