El senador brasileño y ex candidato presidencial Flávio Bolsonaro reapareció públicamente el pasado viernes desde Estados Unidos, donde se encuentra junto a su familia, y aseguró que decidió abandonar Brasil para continuar ejerciendo su liderazgo político desde el exterior. “La lucha continúa”, afirmó durante una transmisión en vivo por Instagram, en la que acusó al Supremo Tribunal Federal (STF) de impulsar una persecución en su contra.
“Di un paso atrás para dar dos hacia adelante”, sostuvo al explicar los motivos de su salida del país. Según relató, el lunes, después de las elecciones, visitó por última vez a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria. Al finalizar el encuentro, que duró unos 30 minutos, un funcionario le advirtió que había agentes de la Policía Federal en la puerta de la vivienda.
“Miré a mi padre y le dije: ‘Papá, empezó la persecución’”, recordó. En ese momento, según su versión, recibió una notificación de una resolución del juez Alexandre de Moraes que ordenaba la retención de sus pasaportes y le prohibía salir de Brasil. El dirigente consideró que la medida constituía una represalia política y cuestionó la actuación del magistrado.
Durante la transmisión, volvió a poner en duda el resultado electoral que le dio la victoria a Luiz Inácio Lula da Silva, aunque no presentó pruebas de las presuntas irregularidades que denunció. “Perdí contra el sistema, no contra mi adversario”, afirmó. Además, acusó a las instituciones brasileñas de estar “completamente cooptadas” y cuestionó el funcionamiento del Poder Judicial.
Bolsonaro explicó que decidió viajar a Estados Unidos junto con su esposa y sus dos hijas porque consideró que desde el exterior tendría mayor libertad para expresarse. “No es fácil salir de tu país para seguir teniendo, al menos, una voz activa”, señaló. También aclaró que tomó la decisión junto con su mujer y sin informarles a otras personas.
El senador del Partido Liberal (PL) llegó a Florida el miércoles, tres días después de perder el balotaje presidencial, en un avión privado que despegó desde Puerto Iguazú. Desde Miami, anunció que encabezará la oposición al Gobierno de Lula y agradeció el respaldo recibido durante su salida de Brasil por parte del presidente estadounidense Donald Trump y del mandatario argentino Javier Milei.
En ese sentido, anticipó que el Congreso Nacional, especialmente el Senado, será la principal trinchera de resistencia frente a la nueva gestión. También pidió a sus seguidores que contacten a los legisladores para que respalden a Rogério Marinho en la elección de la presidencia de la Cámara alta.
Por otra parte, advirtió que el Gobierno de Lula podría conducir al país a una crisis económica y sostuvo que el deterioro de la situación será uno de los principales factores de desgaste de su administración. Sin descartar una nueva candidatura presidencial, dejó abierta la posibilidad de competir nuevamente antes de 2030: “Si es necesario, volveré a estar a disposición para disputar la presidencia de la República”, afirmó.
Por último, pidió a sus seguidores que mantengan la unidad y aseguró que continuará activo políticamente desde Estados Unidos. También reivindicó los casi 60 millones de votos que obtuvo en el balotaje y dijo que ese respaldo le da fuerzas para seguir adelante. Además, prometió impulsar una estrategia de movilización opositora por medios pacíficos y legítimos.









