Un total de 32 países acordaron liberar 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas con el objetivo de contener la suba del precio del crudo provocada por la guerra en Medio Oriente y el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
La medida fue anunciada por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) luego de reuniones entre los países del Grupo de los Siete (G7), impulsadas por el presidente francés Emmanuel Macron, para evaluar el impacto económico de la escalada militar entre Irán e Israel.
El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, informó que los 32 países miembros acordaron por unanimidad poner a disposición del mercado ese volumen de petróleo de sus reservas de emergencia, que será liberado gradualmente de acuerdo con las circunstancias nacionales de cada país.
Según el organismo, se trata de la mayor liberación coordinada de reservas estratégicas desde la creación de la agencia.
Los países miembros de la AIE mantienen reservas de emergencia que superan los 1.200 millones de barriles, además de otros 600 millones de barriles en reservas industriales mantenidas por empresas bajo obligación gubernamental.
La cantidad anunciada equivale aproximadamente a un tercio de las reservas estratégicas del organismo y busca aliviar la presión sobre el mercado energético global.
La decisión fue adoptada antes de una reunión virtual de los líderes del G7 para analizar las consecuencias económicas del conflicto en Medio Oriente, mientras los ministros de Energía del grupo mantuvieron conversaciones por videoconferencia bajo la presidencia francesa.
Pese al anuncio, los mercados continuaron mostrando volatilidad.
El crudo Brent crude oil, referencia internacional, subía más de 2% este miércoles y se ubicaba cerca de los US$90 por barril, luego de haber alcanzado casi los US$120 a comienzos de semana, su nivel más alto desde mediados de 2022.
La principal preocupación se centra en el impacto que el conflicto tiene sobre el tránsito de buques petroleros por el Estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo.
De acuerdo con la AIE, los volúmenes de exportación de crudo y productos refinados a través de ese paso estratégico cayeron a menos del 10% de los niveles previos al conflicto.
Antes del anuncio formal, algunos países ya habían anticipado medidas para reforzar el suministro.
Alemania y Japón confirmaron que comenzarán a liberar petróleo de sus reservas en los próximos días como parte del esfuerzo coordinado.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, informó que el proceso comenzará el lunes con la liberación de un mes de reservas públicas y 15 días de reservas privadas.
Por su parte, la ministra de Economía alemana, Katherina Reiche, sostuvo que la decisión responde al principio de “solidaridad energética” entre los países miembros.
Funcionarios europeos señalaron que la iniciativa busca enviar una señal clara a los mercados internacionales para contener la volatilidad.
“Si no podemos reabrir el Estrecho de Ormuz, lo reemplazaremos con petróleo que provendrá de otros lugares”, afirmó el ministro de Industria y Energía de Francia, Roland Lescure.
La estrategia apunta también a evitar un impacto mayor en los precios de combustibles, alimentos y transporte a nivel global.
Uno de los puntos que sigue bajo análisis es la reacción de grandes consumidores de energía que no integran formalmente la AIE, como China e India.
Los países occidentales buscan coordinar con esas economías para evitar decisiones que puedan neutralizar el efecto de la liberación de reservas.
Mientras tanto, el mercado energético mundial continúa atento a la evolución del conflicto en Medio Oriente y a la posibilidad de una reapertura del Estrecho de Ormuz, un corredor clave para el comercio global de petróleo.
