En el marco de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente estadounidense, Donald Trump, pronunció un discurso de unos 35 minutos en el que defendió su política exterior y se refirió especialmente a la guerra con Irán. El mandatario justificó su decisión de iniciar la ofensiva contra Teherán y advirtió que podría “aniquilar” a la República Islámica si no alcanza un acuerdo para poner fin al conflicto.
Trump presentó la guerra como un esfuerzo destinado a impedir que Irán desarrolle un arma nuclear. Tras repasar los acontecimientos que precedieron al conflicto y las negociaciones que, según afirmó, fracasaron en los últimos meses, planteó que ahora enfrenta una decisión entre avanzar hacia un acuerdo con Teherán o profundizar la ofensiva militar.
“¿Se llegará a un acuerdo con Irán que les permita reconstruir y crear un país mucho más grande de lo que jamás fue, tal vez uno de los más grandes de Medio Oriente o incluso del mundo?”, preguntó. Y agregó: “¿O aniquilo a la República Islámica rápidamente, sin darles jamás la oportunidad de matar y destruir personas y países de nuevo?”.
El mandatario recordó que desde el comienzo de su carrera política se opuso a que Irán disponga de un arma nuclear. Además, aseguró que, tras asumir la Presidencia el año pasado, ofreció cooperación económica a Teherán a cambio de que abandonara su programa nuclear y su respaldo al terrorismo. Según su relato, Irán rechazó la propuesta y continuó desarrollando misiles y ampliando su arsenal.
En ese marco, Trump destacó los resultados que atribuyó a la ofensiva estadounidense, denominada “Operación Furia Épica”. Según afirmó, los ataques destruyeron embarcaciones, aviones, radares, sistemas antiaéreos y parte de la capacidad iraní para fabricar drones. “Su capacidad de producir drones está destruida, su economía también. Eran los matones de Medio Oriente, pero ya no”, sostuvo. También afirmó que la economía iraní quedó “hecha añicos” y mencionó una inflación superior al 300%.
Trump aseguró además que Irán incumplió el alto el fuego al atacar barcos civiles de otros países y agradeció al Consejo de Seguridad de la ONU por aprobar una resolución contra lo que calificó como ataques iraníes a buques mercantes. También afirmó que la Marina estadounidense escoltó más de mil millones de barriles de petróleo a través del estrecho de Ormuz.
Frente al futuro del conflicto, el presidente estadounidense planteó dos alternativas: un acuerdo que permita la reconstrucción de Irán o una nueva ofensiva militar. “O haremos un trato justo después de las elecciones, porque no tiene sentido que no lo hagan”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que los comicios de mitad de período no condicionarán su decisión porque él no será candidato.
En ese contexto, Trump pidió a otros países que se sumen a la presión contra Irán. “Pido a los otros países que ayuden contra este régimen terrorista. Si estamos unidos, veremos un mundo libre de esta amenaza de terrorismo iraní y el precio del petróleo será más bajo que antes del conflicto”, afirmó. “Con valentía todo es posible, pueden ocurrir grandes cambios”, agregó.
Al mismo tiempo, el mandatario defendió la capacidad militar estadounidense y rechazó las versiones sobre una eventual falta de municiones. “Los cobardes y los traidores dicen que no tenemos municiones. Y no es verdad”, sostuvo durante su discurso ante la Asamblea General.
Horas después de su discurso, Trump confirmó la reanudación del diálogo directo con representantes de Irán. La reunión contó con la participación del enviado estadounidense Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del mandatario, quien ya había encabezado contactos con Teherán antes de que las negociaciones quedaran interrumpidas en junio.
Trump calificó el encuentro como “una reunión muy buena” y aseguró que las partes podrían mantener nuevos contactos diplomáticos próximamente. El mandatario no precisó la identidad de los funcionarios iraníes que participaron de la reunión, mientras que Witkoff expresó su satisfacción por el resultado de las conversaciones.
Un balance de su política exterior
Al referirse a su gestión de los conflictos internacionales, Trump presentó su política exterior como una estrategia basada en el uso del poder estadounidense para resolver “décadas de desafíos intratables” que, según afirmó, sus antecesores no habían podido solucionar. “No creo en dejar que los problemas se agraven. Solo se vuelven más difíciles de resolver. Así que, mientras otros hablaban, yo actuaba”, aseguró.
En esa línea, afirmó que Estados Unidos puso fin a la guerra en Gaza tras iniciar gestiones paralelas a la Asamblea General del año pasado. Sostuvo que su Gobierno consiguió el regreso de todos los rehenes, vivos y muertos, y que el Consejo de Seguridad respaldó de manera unánime un plan de paz.
Trump también afirmó que su Gobierno puso fin a ocho guerras mediante negociaciones, relaciones diplomáticas, aranceles y amenazas de aranceles. Además del conflicto en Gaza, mencionó los enfrentamientos entre Camboya y Tailandia, Kosovo y Serbia, la República Democrática del Congo y Ruanda, Pakistán y la India, y Armenia y Azerbaiyán. Al referirse a las conversaciones con dirigentes extranjeros, aseguró que el primer ministro de Pakistán le dijo: “Donald Trump salvó 30 millones de vidas o incluso muchas más”.
Otro de los ejes de su discurso fue la influencia de Estados Unidos en el hemisferio occidental. Trump destacó particularmente la intervención estadounidense en Venezuela, que, según su versión, permitió el derrocamiento y la detención de Nicolás Maduro y la adquisición de miles de millones de barriles de petróleo venezolano.
“Al vencedor le pertenecen las riquezas”, sostuvo. Y añadió: “Nuestras acciones en Venezuela demuestran que Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra Estados Unidos se afiancen en ningún lugar del hemisferio occidental y, si es necesario, utilizaremos nuestro incomparable poderío militar para salvaguardar los intereses nacionales vitales de Estados Unidos”.
Trump también destacó el nuevo acuerdo de seguridad que, según afirmó, Estados Unidos alcanzó con Groenlandia y Dinamarca, y calificó a la isla ártica como la “frontera norte de Norteamérica”. Según el mandatario, Estados Unidos, que ya mantiene presencia militar en Groenlandia, construirá dos bases militares “importantes”.
Las disputas por Groenlandia, el comercio, el gasto en defensa y la insistencia de Trump en que los miembros de la OTAN colaboren en la guerra contra Irán han generado tensiones con Canadá y los países europeos durante el último año.
Defensa de la IA y críticas a sus detractores
Por último, Trump volvió a defender la aceleración tecnológica y cuestionó a quienes advierten sobre los riesgos de la inteligencia artificial. En ese contexto, propuso denominarla “superinteligencia” o “SI” para reflejar, según sostuvo, su alcance.
“Toda nueva tecnología importante conlleva desafíos. Y la superinteligencia no es una excepción”, afirmó. También criticó a quienes advierten sobre los posibles riesgos de la IA: “Las mismas personas que decían que todos moriríamos en 12 años a causa del calentamiento global (…) son las mismas que ahora dicen que la IA nos matará a todos, que los robots nos atacarán y que todo se convertirá en un desastre total”.
Finalmente, Trump reafirmó su postura a favor del desarrollo de esta tecnología: “No voy a frenar el crecimiento de algo que será más grande que la revolución industrial”. Y aseguró que Estados Unidos buscará mantener su liderazgo en inteligencia artificial “de forma segura y responsable”.
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