Trump evaluará propuesta de paz iraní, pero anticipa rechazo

El presidente estadounidense sostuvo que el país persa “no ha pagado un precio suficientemente alto".

Trump evaluará propuesta de paz iraní, pero anticipa rechazo

Trump informó que revisará la propuesta iraní, pero agregó: “no puedo imaginar que sea aceptable”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que revisará en breve la nueva propuesta de paz presentada por Irán, aunque advirtió que ve “poco probable” aceptarla en su forma actual.

El mandatario, que se expresó tanto en su red Truth Social como ante la prensa antes de abordar el Air Force One, sostuvo que Teherán “no ha pagado un precio lo suficientemente alto por lo que le ha hecho a la humanidad y al mundo durante los últimos 47 años”, lo que enfría las expectativas de un acuerdo inmediato.

Según explicó, ya fue informado del “concepto” del plan —una iniciativa de 14 puntos que habría sido enviada a Washington a través de mediadores— y espera recibir el texto completo para analizarlo. “Pronto revisaré el plan que Irán nos acaba de enviar, pero no puedo imaginar que sea aceptable”, insistió. No obstante, evitó cerrar completamente la puerta a la negociación y aclaró declaraciones previas: negó haber descartado un acuerdo, aunque advirtió sobre el riesgo de que una retirada de las negociaciones permita a Irán reconstruir su capacidad a largo plazo.

La propuesta iraní surge en un contexto de negociaciones intermitentes, un frágil alto el fuego y alta tensión regional, tras el conflicto iniciado el 28 de febrero. De hecho, la Casa Blanca comunicó formalmente al Congreso que “las hostilidades han terminado”, aunque mantiene presencia militar en Medio Oriente y advierte que la amenaza iraní sigue siendo significativa, lo que deja en evidencia la fragilidad del escenario.

El anuncio al Congreso también tuvo implicancias políticas internas: permitió a Trump eludir el plazo legal establecido por la Resolución de Poderes de Guerra de 1973 para solicitar autorización legislativa.

La guerra, iniciada sin aprobación previa, abrió un debate sobre el alcance de las facultades presidenciales y generó tensiones dentro del Partido Republicano, donde algunos sectores respaldan al mandatario mientras otros reclaman que el Congreso recupere protagonismo en decisiones militares. Además, crece la preocupación por el impacto económico del conflicto, en particular por la suba en los precios del combustible.

Desde Teherán, en tanto, el viceministro de Exteriores, Kazem Gharibabadi, afirmó que “la pelota está en el campo de Estados Unidos”, que debe elegir entre la diplomacia o la confrontación.

El funcionario explicó que la iniciativa fue entregada a Pakistán —que actúa como mediador— y subrayó que Irán mantiene su apuesta por una solución diplomática, aunque está preparado para responder ante eventuales agresiones de Estados Unidos o de su aliado, Israel. Al mismo tiempo, dejó en claro la desconfianza iraní hacia Washington y cuestionó la sinceridad del proceso negociador.

Según trascendió, la propuesta incluiría el fin definitivo de la guerra y la reapertura del Estrecho de Ormuz a cambio del levantamiento del cerco estadounidense sobre puertos y buques iraníes, mientras que la discusión sobre el programa nuclear quedaría para una etapa posterior. Sin embargo, hasta el momento no hubo avances concretos en las conversaciones, pese a reuniones de alto nivel realizadas en Islamabad a mediados de abril.

En la misma línea, la Guardia Revolucionaria iraní endureció el tono al señalar que Trump enfrenta una disyuntiva: “una operación militar imposible o un mal acuerdo”. El mensaje, difundido por su servicio de inteligencia, sugiere que el margen de maniobra de Estados Unidos se ha reducido tras la presentación formal de la propuesta y plantea exigencias como el levantamiento del bloqueo sobre puertos iraníes.

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