La Administración de Donald Trump aseguró que la guerra de Estados Unidos contra Irán ya está “concluida”, al considerar que el actual cese al fuego puso fin a las hostilidades antes de que venciera el plazo legal establecido por la Ley de Poderes de Guerra, norma que regula la participación militar sin autorización formal del Congreso.
Según funcionarios estadounidenses citados por medios locales, la Casa Blanca sostiene que las acciones bélicas iniciadas el 28 de febrero finalizaron en términos jurídicos tras la entrada en vigor del alto el fuego el 7 de abril, lo que permitiría al Ejecutivo evitar, por el momento, solicitar una autorización legislativa para extender el conflicto.
La legislación estadounidense establece que el presidente dispone de 60 días para sostener operaciones militares sin aval del Congreso, con una posible prórroga adicional de 30 días. Ese plazo vencía este viernes, por lo que la interpretación del Gobierno resulta clave para evitar un nuevo debate parlamentario sobre la continuidad de la ofensiva.
Debate legal y político en Washington
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, defendió ante el Congreso la postura oficial y afirmó que el alto el fuego “suspende o detiene” el conteo del plazo legal.
Sin embargo, esa interpretación fue cuestionada por legisladores de distintos sectores. El senador demócrata Tim Kaine advirtió que la ley podría no contemplar esa lectura y señaló que el vencimiento del plazo podría abrir una disputa constitucional de gran relevancia.
Desde el Partido Republicano también surgieron objeciones. La senadora Susan Collins remarcó que el límite fijado por la norma “no es una sugerencia, sino un requisito”, y respaldó una iniciativa para poner fin a cualquier acción militar sin aprobación explícita del Congreso.
El origen del conflicto
La Casa Blanca notificó formalmente al Congreso el inicio de la campaña militar el 2 de marzo, luego de que el 28 de febrero Estados Unidos e Israel lanzaran una ofensiva conjunta sobre Teherán y otras ciudades iraníes.
Aquellos ataques provocaron la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, además de altos mandos militares y civiles, en una escalada que profundizó la tensión regional.
Irán respondió con ataques masivos mediante misiles y drones dirigidos contra Israel y objetivos estadounidenses en Medio Oriente, además de reforzar el control estratégico sobre el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético mundial.
Un alto el fuego frágil
Aunque desde el 7 de abril no se registran nuevos intercambios militares directos entre Washington y Teherán, la situación continúa siendo observada con cautela por la comunidad internacional.
La posición de la Casa Blanca apunta a consolidar la idea de que el conflicto ha cesado, pero el debate jurídico interno y la fragilidad del equilibrio geopolítico mantienen abierta la discusión sobre el verdadero alcance del alto el fuego y sobre los límites del poder presidencial en tiempos de guerra.
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