El presidente chino Xi Jinping y el ruso Vladimir Putin cerraron este miércoles su encuentro en la capital china con una ceremonia del té, en lugar del habitual banquete de Estado, tras una jornada de conversaciones que combinó gestos protocolarios y definiciones políticas de alto nivel.
El cierre del encuentro estuvo precedido por una intensa agenda diplomática en Pekín, en un contexto marcado por la reciente visita del presidente estadounidense Donald Trump a la capital china, lo que reforzó la lectura de una competencia simbólica entre grandes potencias.
En ese marco, Xi recibió a Putin en las puertas del Gran Salón del Pueblo con una ceremonia oficial que incluyó un desfile militar y la participación de niños que agitaban banderas rusas, en una escena similar a la observada durante la visita de Trump. Sin embargo, mientras el dirigente estadounidense interactuó con los menores en aquella ocasión, Putin mantuvo una actitud más reservada y continuó su recorrido sin detenerse.
Tras el protocolo de bienvenida, y según medios rusos, el mandatario ruso partió hacia el aeropuerto luego de aproximadamente 90 minutos de conversación informal, en los que agradeció la organización del encuentro. “Gracias por la invitación y por cómo se organizó nuestro trabajo. Esto estuvo, en gran medida, en sus manos y en las de su administración”, afirmó Putin, quien calificó las conversaciones como “exitosas, productivas y muy intensas”.
Más allá de los gestos simbólicos, el núcleo político del encuentro estuvo centrado en el fortalecimiento de la relación bilateral. En ese contexto, China y Rusia acordaron extender el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa, durante una reunión celebrada en el Gran Salón del Pueblo, en un nuevo paso de consolidación de su alianza estratégica.
Xi Jinping sostuvo que, como “miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU”, ambos países deben mantener una perspectiva estratégica de largo plazo y avanzar hacia un sistema de “gobernanza global más justo y razonable”, basado en la cooperación y la estabilidad internacional.
El mandatario chino destacó que la relación bilateral se sustenta en principios de igualdad, respeto mutuo, buena fe y cooperación mutuamente beneficiosa, lo que ha permitido una expansión sostenida de los vínculos en múltiples áreas.
En ese sentido, Xi señaló que la confianza política mutua “se ha profundizado aún más”, mientras crece la cooperación en áreas como comercio, energía, ciencia, tecnología e intercambios culturales.
Asimismo, destacó que la relación ha entrado en una “nueva etapa de mayores logros y desarrollo más rápido”, consolidándose como una decisión estratégica basada en intereses fundamentales comunes.
Xi también destacó la importancia de reforzar los intercambios entre sociedades, especialmente en educación, cultura, turismo, cine y deportes, como forma de consolidar el apoyo social a largo plazo a la relación bilateral.
En el plano internacional, llamó a profundizar la coordinación entre China y Rusia en foros multilaterales como la ONU, los BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y la APEC, y a defender la autoridad del derecho internacional frente a los cambios del escenario global.
Por su parte, Putin coincidió en que las relaciones bilaterales han alcanzado un nivel sin precedentes, caracterizado por una alta confianza política y un crecimiento sostenido de la cooperación económica y energética.
El mandatario ruso sostuvo que la relación entre ambos países se ha convertido en un “factor estabilizador en la situación internacional”, y reafirmó la disposición de Moscú a fortalecer la coordinación estratégica con Pekín.
Putin destacó el crecimiento del comercio bilateral y la expansión de la cooperación en sectores como energía, transporte, logística, ciencia y tecnología, así como el dinamismo de los intercambios culturales y sociales.
En este marco, señaló que la cooperación entre China y Rusia constituye un modelo de coordinación estratégica integral, que ha resistido las tensiones del contexto internacional y se ha fortalecido con el tiempo.
Tras la reunión, ambos líderes firmaron una declaración conjunta para reforzar la coordinación estratégica y la buena vecindad, y presenciaron la firma de 20 acuerdos de cooperación en áreas como economía, educación, ciencia, tecnología y comercio.
También intercambiaron opiniones sobre la situación en Medio Oriente y otros asuntos internacionales, reafirmando su compromiso con un orden mundial más multipolar y equilibrado, basado en la cooperación entre Estados y el respeto a la soberanía.
